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Antidepresivos: usos, abusos y tratamientos alternativos
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados , Salud Mental
Etiquetas: depresión , enfermedad mental , medicación , ansiedad , divulgación , tratamiento
Antidepresivos: usos, abusos y tratamientos alternativos INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción La depresión es un trastorno mental que afecta a millones de personas en todo el mundo, y su tratamiento ha sido objeto de intensa investigación y debate. Los antidepresivos, medicamentos diseñados para aliviar los síntomas de la depresión, han demostrado ser herramientas valiosas en este esfuerzo. Sin embargo, como veremos a continuación, su uso y eficacia no están exentos de controversia y malentendidos. A lo largo de este artículo vamos a ver qué son los Trastornos del Estado de Ánimo, las diferencias de los Antidepresivos con otros tipos psicofármacos, así como un breve repaso a su historia, las cifras de consumo en España, la clasificación actual de este tipo de fármacos, las ventajas e inconvenientes de su uso y las alternativas terapéuticas efectivas que desde la psicología se han desarrollado en los últimos años. Vamos a comenzar por tanto por explicar que son los trastornos del estado de ánimo. Trastornos del Estado de Ánimo Los trastornos del estado de ánimo, también conocidos como trastornos afectivos, son un grupo de enfermedades que afectan cómo nos sentimos y pensamos acerca de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Estos trastornos, que incluyen la depresión y el trastorno bipolar, pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de una persona y su capacidad para funcionar en su vida diaria. La depresión, el trastorno del estado de ánimo más común, se caracteriza por sentimientos persistentes de tristeza, pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban, cambios en el apetito o el peso, dificultad para dormir o dormir demasiado, falta de energía, sentimientos de inutilidad o culpa, dificultad para concentrarse y pensamientos de muerte o suicidio. La depresión puede ser leve, moderada o grave, y puede durar unas pocas semanas, varios meses o incluso años. El trastorno bipolar, por otro lado, se caracteriza por cambios extremos en el estado de ánimo, desde la manía (un estado de ánimo elevado, eufórico o irritable) hasta la depresión. Las personas con trastorno bipolar pueden tener períodos de estado de ánimo normal entre los episodios de manía y depresión. Los trastornos del estado de ánimo pueden ser causados por una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos. Se cree que los cambios en la química cerebral y en la función del sistema nervioso central desempeñan un papel en el desarrollo de estos trastornos. Los factores de estrés ambientales, como los traumas o el estrés significativo, también pueden desencadenar un trastorno del estado de ánimo en personas vulnerables. El tratamiento para los trastornos del estado de ánimo generalmente implica una combinación de medicación y terapia. Los antidepresivos y los estabilizadores del estado de ánimo son medicamentos comúnmente utilizados para tratar estos trastornos, no obstante, como veremos más adelante, la terapia cognitivo-conductual en sus diferentes versiones ayuda a las personas a cambiar patrones de pensamiento y comportamiento negativos, también puede ser efectiva. Es importante destacar que los trastornos del estado de ánimo son trastornos reales y tratables. No son simplemente un signo de debilidad o una falla de carácter. Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas con un trastorno del estado de ánimo pueden llevar una vida saludable y productiva. Antidepresivos vs Ansiolíticos, Estabilizadores del Estado de Ánimo y Antipsicóticos Los antidepresivos, como su nombre indica, están destinados a tratar la depresión. Actúan sobre los neurotransmisores en el cerebro, como la serotonina, la norepinefrina y la dopamina, para ayudar a regular el estado de ánimo. Los ansiolíticos, por otro lado, están diseñados para tratar la ansiedad. Aunque ambos tipos de medicamentos pueden afectar a los mismos neurotransmisores, lo hacen de diferentes maneras y con diferentes objetivos. Los estabilizadores del estado de ánimo, como el litio y el ácido valproico, se utilizan principalmente para tratar el trastorno bipolar. Estos medicamentos ayudan a prevenir los extremos de la manía y la depresión. Aunque algunos antidepresivos pueden ser útiles en el tratamiento del trastorno bipolar, no son la misma clase de medicamento. Los antipsicóticos se utilizan para tratar trastornos como la esquizofrenia y el trastorno bipolar. Aunque algunos antidepresivos pueden tener propiedades antipsicóticas, los antipsicóticos y los antidepresivos son clases distintas de medicamentos con diferentes mecanismos de acción. Consumo de Antidepresivos en España El consumo de antidepresivos en España ha aumentado en las últimas décadas. Según datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), en 2019 se dispensaron más de 47 millones de envases de antidepresivos, un aumento del 20% respecto a 2014. Este aumento puede deberse a varios factores, incluyendo una mayor conciencia y diagnóstico de la depresión, así como a un mayor uso de antidepresivos para tratar una variedad de trastornos, no solo la depresión Historia de los Antidepresivos El descubrimiento de los antidepresivos fue en gran parte accidental. En la década de 1950, los investigadores descubrieron que la iproniazida, un medicamento desarrollado para tratar la tuberculosis tenía un efecto elevador del estado de ánimo en las personas. Este descubrimiento llevó al desarrollo de los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO), la primera clase de antidepresivos. Desde entonces, se han desarrollado varias clases de antidepresivos, cada una con su propio mecanismo de acción y perfil de efectos secundarios. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), como la fluoxetina y la sertralina, son actualmente los antidepresivos más prescritos debido a su eficacia y perfil de seguridad relativamente bueno. Clasificación Actual de los Antidepresivos Los antidepresivos se pueden clasificar en varias categorías, incluyendo: 1. Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS): estos medicamentos, que incluyen la fluoxetina y la sertralina, actúan aumentando los niveles de serotonina en el cerebro. 2. Inhibidores de la Recaptación de Serotonina y Norepinefrina (IRSN): como la venlafaxina y la duloxetina, aumentan los niveles de serotonina y norepinefrina en el cerebro. 3. Antidepresivos Tricíclicos (ATC): como la amitriptilina y la nortriptilina, aumentan los niveles de serotonina y norepinefrina en el cerebro, pero también afectan a otros neurotransmisores. Tienen más efectos secundarios que los ISRS y los IRSN. 4. Inhibidores de la Monoaminooxidasa (IMAO): los IMAO, como la fenelzina y la tranilcipromina, bloquean una enzima que descompone la serotonina, la norepinefrina y la dopamina en el cerebro. Estos medicamentos se utilizan menos a menudo debido a los posibles efectos secundarios y las interacciones con otros medicamentos y alimentos. Ventajas e Inconvenientes de los Antidepresivos Los antidepresivos han demostrado ser eficaces en el tratamiento de una variedad de trastornos del estado de ánimo, no solo la depresión. También se utilizan en el tratamiento de trastornos de ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de estrés postraumático, trastorno de pánico, entre otros. Algunos antidepresivos también pueden ser útiles en el manejo del dolor crónico, como el dolor neuropático y el dolor asociado a la fibromialgia. Una de las principales ventajas de los antidepresivos es su capacidad para mejorar la calidad de vida de las personas que sufren de estos trastornos. Pueden ayudar a reducir los síntomas de la depresión, como la tristeza persistente, la pérdida de interés en las actividades, los problemas de sueño y la fatiga. Esto puede permitir a las personas retomar sus actividades diarias y mejorar su funcionamiento general. Además, los antidepresivos modernos, como los ISRS y los IRSN, generalmente tienen menos efectos secundarios que los antidepresivos más antiguos, como los ATC y los IMAO. Esto puede hacer que sean más tolerables para muchas personas. Como se puede esperar, los antidepresivos también tienen desventajas y de hecho los efectos secundarios pueden ser un problema importante. Estos pueden incluir náuseas, aumento de peso, disminución del deseo sexual, insomnio, fatiga, sequedad de boca y mareos. Algunos de estos efectos secundarios pueden ser temporales y disminuir con el tiempo, pero otros pueden persistir. Además, no todas las personas responden a los antidepresivos. Algunas personas pueden encontrar que su depresión no mejora con el tratamiento, o puede que tengan que probar varios medicamentos diferentes antes de encontrar uno que funcione para ellos. Esto puede ser un proceso frustrante y desalentador. También existe el riesgo de que una persona pueda experimentar un episodio de manía o hipomanía si tiene un trastorno bipolar no diagnosticado. Esto puede ser peligroso y requiere atención médica inmediata. Finalmente, aunque los antidepresivos pueden ser eficaces en el tratamiento de la depresión, no curan la afección y no son una solución a largo plazo. La mayoría de las personas necesitarán continuar con el tratamiento durante un período prolongado, y posiblemente de por vida. Además, detener el tratamiento con antidepresivos puede llevar a síntomas de abstinencia y a un posible rebote de la depresión. Alternativas a la Intervención Farmacológica. Las Terapias Cognitivo-Conductuales. La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la Terapia Interpersonal (TIP) son alternativas efectivas a la intervención farmacológica para el tratamiento de la depresión. La TCC es una terapia estructurada que ayuda a las personas a identificar y cambiar pensamientos y comportamientos negativos o destructivos que pueden estar contribuyendo a su depresión. La TCC se basa en la idea de que nuestros pensamientos, sentimientos, comportamientos y sensaciones físicas están todos interconectados, y que los pensamientos negativos pueden atraparnos en un círculo vicioso de depresión. La TCC ayuda a las personas a romper este círculo vicioso al enseñarles a desafiar y cambiar sus pensamientos negativos, lo que a su vez puede cambiar la forma en que se sienten y se comportan. La ACT, por otro lado, no se centra en cambiar los pensamientos negativos, sino en desarrollar una relación diferente con ellos. En lugar de tratar de eliminar o reducir los pensamientos y sentimientos negativos, la ACT enseña a las personas a aceptar y convivir con estos pensamientos y sentimientos, y a no dejar que interfieran con la vida que quieren vivir. La ACT utiliza una variedad de técnicas, incluyendo la atención plena y la clarificación de valores, para ayudar a las personas a vivir de acuerdo con sus valores y metas, incluso en presencia de pensamientos y sentimientos negativos. La TIP se centra en las relaciones interpersonales y en cómo estas pueden contribuir a la depresión. La TIP ayuda a las personas a identificar patrones problemáticos en sus relaciones que pueden estar contribuyendo a su depresión, y a desarrollar nuevas formas de interactuar con los demás. La TIP puede ser particularmente útil para las personas cuya depresión está estrechamente ligada a sus relaciones interpersonales. Además de estas terapias, existen otras alternativas a la intervención farmacológica para la depresión. Estas incluyen otras formas de terapia, como la terapia dialéctico comportamental y la terapia de resolución de problemas, así como intervenciones de estilo de vida, como el ejercicio y la dieta. Es importante recordar que cada persona es única y lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra. Por lo tanto, es importante trabajar con un profesional de la salud mental para encontrar el tratamiento que mejor se adapte a las necesidades individuales de cada persona. Conclusión Por tanto, los antidepresivos son una herramienta valiosa en el arsenal terapéutico para el tratamiento de la depresión y otros trastornos del estado de ánimo. Sin embargo, su uso debe ser cuidadosamente considerado y personalizado para cada individuo, teniendo en cuenta las ventajas y desventajas de cada tipo de medicamento, así como los posibles efectos secundarios. Es esencial recordar que los antidepresivos no son una solución mágica ni una cura para la depresión. Aunque pueden ser muy efectivos para aliviar los síntomas de la depresión, no abordan las causas subyacentes de la enfermedad ni los elementos que la mantienen. Por lo tanto, a menudo se utilizan mejor en combinación con otras formas de tratamiento, como la terapia cognitivo-conductual, la terapia de aceptación y compromiso, y la terapia interpersonal. Además, es importante destacar que la depresión es una enfermedad compleja y multifacética que puede requerir un enfoque de tratamiento multifacético. Esto puede incluir no sólo medicamentos y terapia, sino también cambios en el estilo de vida, como una dieta saludable, ejercicio regular, sueño adecuado y reducción del estrés. Finalmente, es crucial que cualquier persona que esté luchando con la depresión busque ayuda. Hay muchos recursos disponibles, y nadie tiene que enfrentarse a la depresión solo. Con el tratamiento adecuado, la recuperación es no sólo posible, sino probable. Bibliografía A-Tjak, J. G., Davis, M. L., Morina, N., Powers, M. B., Smits, J. A., & Emmelkamp, P. M. (2015). A meta-analysis of the efficacy of acceptance and commitment therapy for clinically relevant mental and physical health problems. Psychotherapy and psychosomatics, 84(1), 30–36. Cuijpers, P., Donker, T., Weissman, M. M., Ravitz, P., & Cristea, I. A. (2016). Interpersonal Psychotherapy for Mental Health Problems: A Comprehensive Meta-Analysis. The American journal of psychiatry, 173(7), 680–687. Cuijpers, P., Karyotaki, E., Weitz, E., Andersson, G., Hollon, S. D., & van Straten, A. (2014). The effects of psychotherapies for major depression in adults on remission, recovery and improvement: a meta-analysis. Psychological medicine, 44(3), 683-693. Gelenberg, A. J. (2010). The history and evolution of antidepressant drugs. Journal of clinical psychiatry, 71(1), e04. Gutiérrez, J. (2022). Datos medicamentos: el consumo de antidepresivos crece un 40%. RTVE.es. Hofmann, S. G., Asnaani, A., Vonk, I. J., Sawyer, A. T., & Fang, A. (2012). The Efficacy of Cognitive Behavioral Therapy: A Review of Meta-analyses. Cognitive therapy and research, 36(5), 427–440. López-Muñoz, F., & Alamo, C. (2009). Monoaminergic neurotransmission: the history of the discovery of antidepressants from 1950s until today. Current pharmaceutical design, 15(14), 1563-1586.
jueves, 23 mayo 2024 12:39
El diseño de Investigación
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: investigación , formación especializada , gestión del conocimiento , divulgación
El diseño de Investigación INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El diseño es la estructura de la investigación, es decir, una secuencia de observaciones (generalmente mediciones) e intervenciones o tratamientos que tratan de garantizar tanto como sea posible la calidad de una investigación, es decir, su validez interna y su validez externa. El concepto de validez en investigación hace referencia a lo que es verdadero o se acerca a la verdad. Por lo tanto, aquellos resultados libres de errores o sesgos estarán más próximos a ser válidos. Existen dos tipos de validez: Interna Externa Validez Interna Grado en el que puede establecerse de forma inequívoca la relación entre la variable independiente (X) y la variable dependiente (Y). Dicho de otro modo, cuando no existen otras variables que puedan influir en la explicación entre el efecto X sobre Y. Es importante destacar que la validez interna no mide el grado de intensidad entre ambas variables, si no el grado de relación que podemos atribuir a lo que pasa en Y se debe a X y no a otra cosa. Validez Externa Extensión y forma en que los resultados de un estudio o investigación pueden ser generalizados a diferentes muestras y contextos. Por lo tanto, es el grado en que los resultados obtenidos seguirán resultando ciertos fuera de la investigación. Dos tipos: Situación: cuando los resultados pueden ser extrapolados a otros contextos. Por ejemplo: de un laboratorio a una situación real. Población: los resultados pueden generalizarse a casos diferentes con los utilizados en la investigación. Por ejemplo: otras muestras de la misma población. Error En los estudios el objetivo fundamental es minimizar al máximo los errores, estos se dividen en dos tipos: Error aleatorio Error sistemático Error aleatorio El error aleatorio se produce por el azar. Puede deberse: Al hecho de trabajar con muestras y no con poblaciones. A la variabilidad del proceso de medición: producida por el instrumento seleccionado, factores biológicos o por el propio observador. Estrategias para reducir este tipo de errores: Producido por la muestra puede reducirse aumentando el tamaño de la misma. Debido a la medición, una buena medida es estandarizando las condiciones de la medición, realizar varias mediciones, hacer uso de instrumentos fiables y entrenar a los observadores. Error sistemático Es un error en el diseño, es decir, se producen por problemas de tipo metodológicos en el desarrollo de la investigación. Es un error muy relacionado la validez. En errores sistemáticos destacamos: Sesgo de selección. Sesgo de información. El sesgo de selección Se debe a: Medidas o cuestionarios poco sensibles o específicos: Las variables han de medirse con instrumentos adecuados y validados, así como han de aplicarse de la misma forma a todos los casos. Criterios diagnósticos incorrectos o diferentes en cada grupo: los criterios de selección de la muestra han de ser congruentes con los objetivos del estudio. A diferencia del error aleatorio, en este caso no se reduce el error aumentando el tamaño de la muestra. Imprecisiones o elementos omitidos en la recogida de datos. Las variables han de medirse con instrumentos adecuados y validados, así como han de aplicarse de la misma forma a todos los casos. Otros tipos de efectos o sesgos a controlar Efecto Hawthorne Respuestas inducidas por los conocimientos de los participantes que están siendo estudiados. Cuando una persona se encuentra inmersa en un estudio su comportamiento o respuestas pueden estar influenciadas por el tipo de tratamiento o intervención que esté recibiendo. El grupo control no elimina este efecto, pero se espera que ocurra del mismo modo en ambos grupos (experimental y control), permitiendo conocer el efecto de la intervención. Efecto Pigmalión Las expectativas de una persona pueden influir en el comportamiento de la otra (e incluso de si misma). Efecto Rosenthal Las expectativas de los investigadores pueden influir en los participantes del experimento. Tanto el efecto Pigmalión como el efecto Rosenthal pueden reducirse utilizando el doble ciego (donde los investigadores y casos no conocen el grupo en el cual se aplica el tratamiento). Efecto placebo Respuesta que se produce como consecuencia de la administración de un tratamiento, pero cuyos efectos no pueden considerarse específicos del mismo. Es decir, el placebo es una sustancia farmacológicamente inerte la cual no produce por si misma ningún tipo de efecto. Pero se ha demostrado que cuando la personas en un estudio cree que esta sustancia puede producir mejoras, se produce un efecto real (de tipo psicofisiológico) en el cerebro de la persona. Las causas de este efecto son ficticias, pero los cambios experimentados en la persona son reales. Regresión de la media Los valores extremos en un estudio tienden a acercarse a la media cuando se miden por segunda vez. Este efecto puede controlarse con un grupo de comparación, al observarse que puede suceder dicho error en dos grupos por igual. Evolución natural La terapia puede coincidir con la recuperación de una patología, si la intervención coincide con la resolución natural de una enfermedad. Por ejemplo: si una gripe dura aproximadamente dos semanas, si utilizamos el fármaco la segunda semana coincidirá la recuperación natural de la gripe con la aplicación del fármaco. Resultando complicado conocer si la recuperación se debe al trascurso natural o al tratamiento en cuestión. En conclusión: Los diseños establecen la estructura de la investigación como una secuencia de observaciones e intervenciones decidiendo: Los casos o grupos sobre los cuales se efectuaría la medición o intervención. La existencia o no de un grupo control. La variable independiente y dependiente. El uso de mecanismos de control experimental o no. El análisis estadístico empleado El tipo de resultados esperados. Destacando que el diseño es la parte más importante a la hora de dar comienzo una investigación, ya que si este está mal no tiene arreglo y todos los esfuerzos destinados a la investigación no habrán servido para nada. Bibliografía Pallás, J. M. A., & Villa, J. J. (2019). Métodos de investigación clínica y epidemiológica. Elsevier Health Sciences.
viernes, 22 septiembre 2023 10:23
Bases del conocimiento científico
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: investigación , divulgación
Bases del conocimiento científico INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Ciencias formales y empíricas Las ciencias pueden clasificarse según la manera de obtener la información. Estas se dividen en dos: Ciencias formales Ciencias empíricas Las ciencias formales obtienen el conocimiento de una forma no empírica, es decir, a partir de un hecho o principio ya establecido. La función de estas disciplinas está enmarcadas en el cómo y no en el qué, más centrado en las formas y no tanto en los contenidos. Estas ciencias son de corte analítico y no validan sus teorías y conocimientos mediante la observación del mundo real o la experimentación, sino a través del estudio de las reglas de pensamiento propias del sistema como pueden ser axiomas, preposiciones y definiciones. Ejemplos de ciencias formales: Matemática, la lógica… Las ciencias empíricas obtienen el conocimiento mediante la observación, la experiencia y la percepción del mundo a través de los sentidos. Ciencias más enfocadas en el qué y validación de su conocimiento se basan en la observación o experimentación del mundo real, es decir, tratan de predecir/ deducir los resultados obtenidos mediante la reproducción experimental de un fenómeno que ha sido observado. Ejemplos de ciencias empíricas: Química, Medicina, Psicología, Astronomía… «Destacar que las ciencias Naturales y Sociales se enmarcan dentro del conocimiento de las ciencias empíricas» El conocimiento científico El conocimiento científico y técnico de las ciencias empíricas, es una estructura de proposiciones. Pero ¿qué es una proposición? Una proposición es una afirmación con sentido completo. Las proposiciones empíricas son aquellas que se basan directamente de la observación. Las proposiciones son básicamente de dos tipos: Lógicas Causales Lógicas son proporciones que responden a dos tipos de respuesta solamente: verdadero o falso. Y su forma es: Existe al menos un X tal que … Y Causales son proposiciones que tratan de explicar la causa, motivo, razón u origen de un determinado fenómeno. Y se expresan: Para todo X se cumple (probablemente) que … (propiedades…) La Rehabilitación Psicosocial se encuentra enmarcada dentro de las Ciencias de la Salud y Social, por ello nos centraremos en las proposiciones de tipo causal. Proposiciones causales Estas proposiciones responden a las relaciones causales donde X causa (o es una causa) de Y. Para que pueda atribuirse una relación causal entre ambas variables (X e Y), han de darse 3 condiciones de forma simultánea: a) Y tiene que covariar con X Covariar significa que ambas variables tienen que variar juntas. Por ejemplo: si sube X, subirá Y b) X tiene que preceder temporalmente a Y La variable independiente o X, tiene que ir antes de la variable dependiente o Y para poder evaluar los efectos que produce X sobre Y. Por ejemplo: si queremos saber si un tratamiento reduce los efectos o sintomatología de una enfermedad, primero tendremos que aplicar el tratamiento para posteriormente evaluar los resultados. c) Hay que descartar que la causa de X e Y no se deba a otra variable o Z Por ejemplo: si queremos saber si un tratamiento funciona sobre una enfermedad y al mismo tiempo se está aplicando un fármaco, si mejora la persona no sabremos si se debe al tratamiento (X) o al fármaco (Z). Las investigaciones científicas consisten en establecer estas conexiones (causales, si es posible), y comprobar que realmente son así. Para ello, persiguen permanentemente establecer estas tres condiciones para las relaciones que estudian. En las ciencias empíricas es importante distinguir los diferentes niveles en los cuales puede encontrarse una proposición antes de ser consideradas válidas. Ejemplos: - Hay supuestas teorías que no pueden ser contrastadas, al no ser precisas o no referirse a un objeto empírico claro. Por lo tanto, estas teorías no contrastables no pueden ser consideradas ciencia. - En segundo lugar, encontramos teorías que pueden ser ciertas o no, pero que todavía no han sido puestas a prueba de forma empírica. Por lo tanto hasta que no pasen este proceso tampoco pueden considerarse válidas. - En un tercer grupo podemos encontrar las teorías que están siendo puestas a prueba actualmente. En este grupo encontramos teorías que poseen elementos apoyados empíricamente y otros que no. Por ello, hasta que no se hayan puesto a prueba y hayan pasado por un número considerable de contrastaciones empíricas, tampoco se pueden considerar como válidas. - Un cuarto grupo está formado por teorías que han experimentado un gran número de pruebas empíricas. Estas son las que son consideradas como el actual conocimiento científico disponible. No pueden afirmarse al 100% que funcionan, pero de acuerdo con las pruebas actuales pueden mantenerse, y son las mejores explicaciones que ahora se poseen. - Por último, un quinto grupo formado por infinidad de teorías que pueden resultar atractivas e interesantes, pero han tratado de ponerse a prueba de forma reiterada y no ha podido ser avaladas por la realidad. Por lo tanto, no se pueden considera válidas empíricamente hablando. Por lo tanto, los profesionales de la Rehabilitación Psicosocial y de la atención a otras personas en general, deberíamos basar nuestras decisiones en evidencia válida sobre las diferentes alternativas que podemos encontrar a la hora de actuar. La principal fuente de esta evidencia es la investigación clínica y aplicada. La toma de decisiones ha de basarse preferentemente en evidencias explícitas, contrastadas en procesos de investigación rigurosos, enmarcadas dentro de las ciencias empíricas y mediante el uso de proposiciones causales para poder explicar la causa, motivo, razón u origen de un determinado fenómeno. Bibliografía Pallás, J. M. A., & Villa, J. J. (2019). Métodos de investigación clínica y epidemiológica. Elsevier Health Sciences.
viernes, 22 septiembre 2023 10:24
Medicamentos ansiolíticos: Qué son, ventajas e inconvenientes y efectos secundarios
Categorías: Artículos Científicos , Salud Mental
Etiquetas: enfermedad mental , medicación , ansiedad
Medicamentos ansiolíticos: Qué son, ventajas e inconvenientes y efectos secundarios. INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción Los medicamentos ansiolíticos son una clase de fármacos utilizados principalmente para tratar la ansiedad y el insomnio. Estos medicamentos actúan sobre el sistema nervioso central para producir un efecto calmante y son una herramienta valiosa en el manejo de estos trastornos. No obstante, su uso debe ser cuidadoso y revisado debido a su potencial para crear dependencia y los efectos secundarios que pueden llegar a tener. Aunque estos medicamentos pueden ser extremadamente útiles para aliviar los síntomas de la ansiedad y el insomnio, también tienen desventajas, incluyendo el potencial para la dependencia y la tolerancia, lo que significa que los usuarios pueden necesitar dosis cada vez mayores para obtener el mismo efecto. Los efectos secundarios pueden incluir somnolencia, mareos, confusión y problemas de memoria. Diferencias entre ansiolíticos, antidepresivos, estabilizadores del estado de ánimo y antipsicóticos Como su nombre indica, los ansiolíticos se utilizan principalmente para tratar la ansiedad. Los antidepresivos, por otro lado, están diseñados para tratar la depresión, aunque también pueden ser efectivos en el tratamiento de la ansiedad. Los estabilizadores del estado de ánimo se utilizan para tratar trastornos del estado de ánimo como el trastorno bipolar, mientras que los antipsicóticos se utilizan para tratar trastornos psicóticos como la esquizofrenia. Cada uno de estos medicamentos tiene un mecanismo de acción diferente y se utiliza para tratar diferentes aspectos de la salud mental. Los ansiolíticos, como las benzodiazepinas, actúan aumentando la actividad del ácido gamma-aminobutírico (GABA), un neurotransmisor que inhibe la actividad en el cerebro, lo que resulta en un efecto calmante. Los antidepresivos, por otro lado, actúan aumentando la disponibilidad de neurotransmisores como la serotonina y la norepinefrina, que se cree que juegan un papel en la regulación del estado de ánimo. Los estabilizadores del estado de ánimo, como el litio, se utilizan para tratar trastornos del estado de ánimo y se cree que actúan afectando a varios neurotransmisores y estabilizando las neuronas excitables. Los antipsicóticos, por último, se utilizan para tratar trastornos psicóticos y se cree que actúan bloqueando los receptores de dopamina en el cerebro. Consumo de ansiolíticos en España Según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, el uso de medicamentos ansiolíticos e hipnóticos en España ha aumentado de forma casi constante durante el periodo 2000-2021. Este aumento puede estar relacionado con una variedad de factores, incluyendo un mayor reconocimiento y diagnóstico de trastornos de ansiedad e insomnio y el confinamiento debido a la COVID-19. Sin embargo, también es importante tener en cuenta que el uso excesivo o inapropiado de estos medicamentos puede llevar a problemas de dependencia y a otros efectos secundarios negativos. Historia y clasificación de los ansiolíticos Los ansiolíticos tienen una larga historia y son diversos los testimonios del uso de hierbas y sustancias para tratar la ansiedad. No obstante, se suele considerar como el primer ansiolítico al bromuro de potasio, utilizado en el siglo XIX. Sin embargo, no fue hasta el siglo XX cuando se desarrollaron los primeros ansiolíticos modernos. El primer ansiolítico moderno, el meprobamato, fue introducido en la década de 1950. Este medicamento, que se comercializó bajo el nombre de Miltown, se convirtió rápidamente en un éxito de ventas y marcó el comienzo de la era de la psicofarmacología. En la década de 1960, se introdujeron las benzodiacepinas, una nueva clase de ansiolíticos que incluía medicamentos como el diazepam y el alprazolam. Estos medicamentos, resultaban más seguros y eficaces que el meprobamato y se convirtieron rápidamente en los ansiolíticos de elección para el tratamiento de los trastornos de ansiedad. Los ansiolíticos se pueden clasificar en varias categorías, incluyendo benzodiazepinas, antihistamínicos, barbitúricos y otros. A. Las benzodiazepinas, que incluyen medicamentos como el diazepam y el alprazolam, son quizás los ansiolíticos más conocidos. Estos medicamentos actúan aumentando la actividad del GABA, lo que resulta en un efecto calmante. Sin embargo, también tienen un alto potencial de dependencia y pueden causar efectos secundarios como somnolencia, mareos y confusión. B. Los antihistamínicos, como la hidroxizina, también se utilizan a veces como ansiolíticos. Estos medicamentos actúan bloqueando los receptores de la histamina, una sustancia química que se libera durante una reacción alérgica. Aunque los antihistamínicos pueden ser efectivos en el tratamiento de la ansiedad, también pueden causar somnolencia y otros efectos secundarios. C. Los barbitúricos, como el fenobarbital, son una clase más antigua de ansiolíticos que se utilizan menos comúnmente hoy en día debido a su alto potencial de dependencia y a los riesgos de sobredosis. Sin embargo, todavía se utilizan en algunos casos, especialmente para el tratamiento del insomnio y de ciertos tipos de epilepsia. Ventajas e inconvenientes del uso de ansiolíticos Los ansiolíticos pueden ser extremadamente útiles en el tratamiento de la ansiedad y el insomnio, proporcionando alivio rápido de los síntomas. Sin embargo, también tienen desventajas, incluyendo el potencial para la dependencia y la tolerancia, lo que significa que las personas tratadas pueden necesitar dosis cada vez mayores para obtener el mismo efecto. Cómo hemos expuesto, los efectos secundarios pueden incluir somnolencia, mareos, confusión y problemas de memoria. Además, los ansiolíticos pueden interactuar con otros medicamentos y sustancias, incluyendo el alcohol, lo que puede aumentar el riesgo de efectos secundarios graves. Además, aunque los ansiolíticos pueden proporcionar alivio a corto plazo de los síntomas de la ansiedad, no tratan las causas subyacentes de la ansiedad. Por lo tanto, a menudo se utilizan en combinación con otras formas de tratamiento, como la terapia cognitivo-conductual, que puede ayudar a los pacientes a aprender a manejar su ansiedad a largo plazo. Efectos secundarios de los ansiolíticos Los efectos secundarios de los ansiolíticos pueden variar dependiendo del medicamento específico, pero pueden incluir somnolencia, mareos, confusión, problemas de memoria, problemas de equilibrio y coordinación, y en casos raros, comportamiento agresivo o violento. Es importante que los pacientes estén al tanto de estos posibles efectos secundarios y que se comuniquen con su médico si experimentan alguno de ellos. Por lo tanto, es importante que los pacientes informen a su médico sobre todos los medicamentos y sustancias que están utilizando. Alternativas al tratamiento farmacológico. La terapia cognitivo-conductual. La terapia cognitivo-conductual (TCC) es una forma de tratamiento psicológico que ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de una variedad de trastornos de ansiedad. La TCC se basa en la idea de que nuestros pensamientos (cogniciones) y comportamientos juegan un papel fundamental en cómo experimentamos la ansiedad. Por lo tanto, el objetivo de la TCC es ayudar a las personas a aprender a identificar y cambiar patrones de pensamiento y comportamiento que pueden estar contribuyendo a su ansiedad. La TCC para los trastornos de ansiedad generalmente implica dos componentes principales: la terapia cognitiva y la terapia de exposición. La terapia cognitiva se centra en ayudar a las personas a identificar y cambiar pensamientos negativos o distorsionados que pueden estar contribuyendo a su ansiedad. Por ejemplo, una persona con trastorno de ansiedad social puede tener pensamientos como "Si digo algo tonto, todos se reirán de mí". La terapia cognitiva puede ayudar a esta persona a desafiar y cambiar estos pensamientos negativos. La terapia de exposición, por otro lado, implica ayudar a las personas a enfrentar gradualmente las situaciones o cosas que temen en un entorno seguro y controlado. Por ejemplo, una persona con trastorno de pánico puede tener miedo de tener un ataque de pánico en un lugar público. La terapia de exposición puede implicar ayudar a esta persona a enfrentarse gradualmente a situaciones en las que teme tener un ataque de pánico, comenzando quizás con simplemente pensar en estas situaciones, luego pasar a visitar lugares públicos con el terapeuta, y finalmente visitar estos lugares por su cuenta. Diversos meta-análisis de la TCC para los trastornos de ansiedad encontró que la TCC muestran que es eficaz para reducir los síntomas de ansiedad y depresión tanto en adultos como en niños y adolescentes y que en algunos casos puede ser tan eficaz como los medicamentos para el tratamiento de los trastornos de ansiedad. Además, la investigación ha comenzado a explorar cómo la TCC puede cambiar la actividad cerebral en personas con trastornos de ansiedad al aumentar la actividad en el córtex prefrontal, una parte del cerebro que está involucrada en la regulación de las emociones y cambiar la actividad en varias áreas del cerebro que están involucradas en el procesamiento del miedo y la ansiedad. Conclusión Los ansiolíticos son una herramienta valiosa en el tratamiento de la ansiedad y el insomnio, pero su uso debe ser cuidadoso y monitoreado debido a su potencial para la dependencia y los efectos secundarios. Aunque el uso de estos medicamentos ha aumentado en España en los últimos años, es importante recordar que los medicamentos son solo una parte del tratamiento para estos trastornos y que las terapias de cognitivo-conductuales y las intervenciones de estilo de vida también pueden ser efectivas en su abordaje. Bibliografía Aznar, M. P. M., Pérez, L. G., Pérez, J. M. B., y Rodríguez-Wangüemert, C. (2017). Género y uso de medicamentos ansiolíticos e hipnóticos en España/Gender and the use of anxiolytic and hypnotic drugs in Spain. Journal of Feminist, Gender and Women Studies, (5). Bandelow, B., Michaelis, S., y Wedekind, D. (2017). Treatment of anxiety disorders. Dialogues in Clinical Neuroscience, 19(2), 93-107. https://www.tandfonline.com/doi/full/10.31887/DCNS.2017.19.2/bbandelow Brooks, S. J., y Stein, D. J. (2015). A systematic review of the neural bases of psychotherapy for anxiety and related disorders. 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jueves, 23 mayo 2024 09:54
Clasificación de tipos de estudios científicos y criterios de elección de cada uno
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: investigación , formación especializada , gestión del conocimiento , divulgación
Clasificación de tipos de estudios científicos y criterios de elección de cada uno INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autores: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. En el amplio campo de las ciencias del comportamiento en general y la rehabilitación psicosocial en particular, la metodología de investigación juega un papel crucial en la generación de conocimientos. Los estudios científicos se clasifican en varias categorías, cada una con sus propias fortalezas y limitaciones. En este artículo, exploraremos los diferentes tipos de estudios científicos basándonos en la metodología que los sustenta y proporcionaremos ejemplos de cómo se pueden aplicar en el contexto de la rehabilitación psicosocial de personas con trastorno mental grave. Estudios empíricos con metodología cualitativa Los estudios empíricos con metodología cualitativa presentan datos empíricos originales producidos por los autores, pero se basan en la tradición subjetiva. Estos estudios incluyen la etnografía, los estudios de casos y la investigación-acción. A. La etnografía implica el estudio de un grupo en el que se integra el investigador. Por ejemplo, un etnógrafo podría integrarse en un grupo de rehabilitación psicosocial para entender mejor las experiencias de las personas con trastorno mental grave. B. Los estudios de casos son estudios descriptivos que utilizan una única unidad muestral. Por ejemplo, un estudio de caso podría examinar en profundidad la experiencia de una persona con trastorno mental grave en un programa de rehabilitación psicosocial. C. La investigación-acción implica estudios de contexto social en los que se investiga al mismo tiempo que se interviene. Por ejemplo, un estudio de investigación-acción podría implementar y evaluar una nueva intervención de rehabilitación psicosocial en un entorno comunitario. Estudios teóricos Los estudios teóricos no aportan datos empíricos, pero son fundamentales para el desarrollo de nuevas ideas y teorías. Se dividen en dos categorías principales: los clásicos y los meta-análisis. A. Los estudios teóricos clásicos son revisiones de ideas sin aportes estadísticos. Por ejemplo, un estudio teórico clásico podría revisar las teorías existentes sobre la rehabilitación psicosocial y cómo estas teorías se han desarrollado y cambiado con el tiempo. B. Los meta-análisis, por otro lado, son revisiones de ideas con aportes estadísticos. Estos estudios buscan estimar el tamaño del efecto de los resultados acumulados de un problema de investigación. Por ejemplo, un meta-análisis podría analizar los resultados de varios estudios sobre la eficacia de la terapia cognitivo-conductual en el tratamiento de las alucinaciones auditivas para personas con esquizofrenia en los últimos cinco años. Estudios empíricos con metodología cuantitativa Los estudios empíricos con metodología cuantitativa presentan datos empíricos originales producidos por los autores. Estos estudios se basan en la tradición objetiva y se dividen en varias categorías, incluyendo estudios descriptivos, experimentos, cuasi experimentos, estudios ex post facto, experimentos de caso único y estudios instrumentales. A. Los estudios descriptivos observan y describen fenómenos. Por ejemplo, un estudio descriptivo podría observar y describir el comportamiento de un grupo de personas con trastorno mental grave en un entorno de rehabilitación psicosocial. B. Los estudios experimentales o experimentos manipulan al menos una variable independiente para determinar su efecto sobre una variable dependiente. Por ejemplo, un experimento podría manipular el tipo de intervención de rehabilitación psicosocial (variable independiente) para determinar su efecto sobre la calidad de vida de las personas con trastorno mental grave (variable dependiente). C. Los cuasi experimentos o estudios cuasi-experimentales buscan probar hipótesis de relación causal, pero presentan limitaciones para manipular la variable independiente. Por ejemplo, un cuasi experimento podría examinar el efecto de una intervención de rehabilitación psicosocial existente en la calidad de vida de las personas con trastorno mental grave. D. Los estudios ex post facto examinan las relaciones causales entre variables sin manipular la variable independiente. Por ejemplo, un estudio ex post facto podría examinar la relación entre la duración de la enfermedad mental (variable independiente) y la eficacia de la rehabilitación psicosocial (variable dependiente). E. Los experimentos de caso único utilizan a un individuo como su propio control. Por ejemplo, un experimento de caso único podría examinar los efectos de una intervención de rehabilitación psicosocial en un individuo con trastorno mental grave a lo largo del tiempo. F. Los estudios instrumentales están relacionados con el desarrollo de pruebas e instrumentos. Por ejemplo, un estudio instrumental podría desarrollar una nueva prueba para medir la eficacia de las intervenciones de rehabilitación psicosocial. A continuación, vamos a ampliar la exposición de los estudios cuasi-experimentales y los estudios de caso único por ser especialmente relevantes en la mejora de los programas de intervención en rehabilitación psicosocial. Los estudios cuasi-experimentales. Los estudios cuasi-experimentales son una categoría de investigación empírica que se sitúa entre los estudios observacionales descriptivos y los experimentos verdaderos. En los estudios cuasi-experimentales, los investigadores no tienen control total sobre la manipulación de las variables independientes, a diferencia de los experimentos verdaderos donde los investigadores manipulan directamente las variables independientes y controlan las variables de confusión. En el contexto de la rehabilitación psicosocial de personas con trastorno mental grave, los estudios cuasi-experimentales son particularmente útiles. Por ejemplo, si los investigadores quieren evaluar el impacto de un programa de rehabilitación psicosocial en la calidad de vida de los participantes, pero no pueden asignar aleatoriamente a los participantes al programa o a un grupo de control, pueden utilizar un diseño cuasi-experimental. En un estudio cuasi-experimental, los investigadores pueden comparar los resultados de los participantes que eligieron participar en el programa de rehabilitación (el grupo de tratamiento) con los resultados de un grupo comparable que no participó en el programa (el grupo de control). Aunque este diseño no permite establecer una relación causal con la misma certeza que un experimento verdadero, puede proporcionar evidencia sólida de la eficacia del programa de rehabilitación. La principal limitación de este tipo de estudios es la falta de asignación aleatoria, lo que puede introducir sesgos en los resultados. Por ejemplo, si los participantes que eligen participar en el programa de rehabilitación están más motivados o tienen más apoyo social que los que no participan, estos factores pueden influir en los resultados. Para minimizar estos sesgos, los investigadores pueden utilizar técnicas estadísticas avanzadas, como el emparejamiento por propensión, que intenta equilibrar las características de los participantes en el grupo de tratamiento y el grupo de control. A pesar de estas limitaciones, los estudios cuasi-experimentales son una herramienta valiosa en la investigación de la rehabilitación psicosocial, ya que permiten evaluar la eficacia de las intervenciones en condiciones del mundo real. Estudios de caso único. Los estudios de caso único, también conocidos como diseños de sujeto único, son una forma de investigación empírica que se centra en el análisis detallado de la conducta de un solo individuo, grupo u organización. Aunque este tipo de estudio puede parecer limitado en su alcance, ofrece una oportunidad única para obtener una comprensión profunda y detallada de fenómenos complejos que pueden no ser fácilmente accesibles a través de métodos de investigación más amplios. En el contexto de la rehabilitación psicosocial de personas con trastorno mental grave, los estudios de caso único pueden ser particularmente valiosos. Por ejemplo, un estudio de caso único podría examinar en detalle cómo una persona con esquizofrenia experimenta y se beneficia de un programa de rehabilitación psicosocial, como se hace en el caso de los Planes de Atención Individualizados (PAI) anteriormente conocidos como PIR. Este enfoque puede proporcionar una visión rica y matizada de la eficacia de la intervención o intervenciones, así como de los factores que pueden influir en su éxito o fracaso. Un aspecto clave de los estudios de caso único es que el individuo sirve como su propio control. Esto significa que los investigadores comparan la conducta del individuo antes, durante y después de la intervención. Este diseño permite a los investigadores controlar las variables de confusión y aumentar la confianza en la eficacia de la intervención. Los estudios de caso único utilizan una variedad de estrategias para aumentar la confianza en los resultados. Estas pueden incluir medidas repetidas, la introducción del tratamiento en diferentes momentos, el uso de varias líneas de base, la reversión (donde se retira y reintroduce la intervención) y la replicación. A pesar de sus fortalezas, los estudios de caso único también tienen limitaciones. La principal es que los resultados pueden no ser generalizables a otras personas o situaciones. Sin embargo, a pesar de esta limitación, los estudios de caso único pueden proporcionar una visión valiosa y detallada de la eficacia de las intervenciones de rehabilitación psicosocial y pueden ser una herramienta útil en la caja de herramientas de la investigación en ciencias del comportamiento. Elección del tipo de estudio La elección del tipo de estudio depende del tipo de investigación que se quiera realizar. Los estudios teóricos son útiles para revisar y sintetizar ideas existentes, mientras que los estudios empíricos son necesarios para generar nuevos datos. Dentro de los estudios empíricos, la elección entre la metodología cuantitativa y cualitativa depende de la naturaleza de la pregunta de investigación. La metodología cuantitativa es útil para responder preguntas sobre "cuánto" o "con qué frecuencia", mientras que la metodología cualitativa es útil para explorar "cómo" o "por qué". En el contexto de la rehabilitación psicosocial de personas con trastorno mental grave, diferentes tipos de estudios pueden ser útiles para diferentes propósitos. Por ejemplo, los estudios descriptivos pueden ser útiles para entender el estado actual de la rehabilitación psicosocial, los experimentos pueden ser útiles para probar la eficacia de nuevas intervenciones, y los estudios de casos pueden ser útiles para entender en profundidad las experiencias individuales. En resumen, la elección del tipo de estudio depende del objetivo de la investigación, la naturaleza de la pregunta de investigación y las limitaciones prácticas que con frecuencia se encuentran en el trabajo asistencial. La comprensión de los diferentes tipos de estudios científicos y sus aplicaciones puede ayudar a los investigadores a diseñar y llevar a cabo investigaciones de alta calidad en el campo de la rehabilitación psicosocial de personas con trastorno mental grave. Bibliografía Galarza, C. A. R. (2021). Diseños de investigación experimental. CienciAmérica: Revista de divulgación científica de la Universidad Tecnológica Indoamérica, 10(1), 1-7. Manterola, C., & Zavando, D. (2009). Cómo interpretar los" Niveles de Evidencia" en los diferentes escenarios clínicos. Revista chilena de Cirugía, 61(6), 582-595. Manterola, C., Quiroz, G., Salazar, P., & García, N. (2019). Metodología de los tipos y diseños de estudio más frecuentemente utilizados en investigación clínica. Revista médica clínica las condes, 30(1), 36-49. Petrisor, B. A., & Bhandari, M. (2007). The hierarchy of evidence: levels and grades of recommendation. Indian journal of orthopaedics, 41(1), 11. Zurita-Cruz, J. N., Márquez-González, H., Miranda-Novales, G., & Villasís-Keever, M. Á. (2018). Estudios experimentales: diseños de investigación para la evaluación de intervenciones en la clínica. Revista Alergia México, 65(2), 178-186.
jueves, 23 mayo 2024 09:56
Estabilizadores del Estado de Ánimo: usos, diferencias con otros psicofármacos y principales aplicaciones.
Categorías: Artículos Científicos , Salud Mental
Etiquetas: salud mental , medicación
Estabilizadores del Estado de Ánimo: usos, diferencias con otros psicofármacos y principales aplicaciones. INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción Los estabilizadores del estado de ánimo, los antidepresivos, los ansiolíticos y los antipsicóticos son todos medicamentos que se utilizan en el tratamiento de diversas condiciones de salud mental también conocidos como psicofármacos, pero difieren en sus mecanismos de acción y en las condiciones para las que están indicados. Los estabilizadores del estado de ánimo son una clase de fármacos utilizados principalmente en el tratamiento de trastornos del estado de ánimo, especialmente el trastorno bipolar. Estos medicamentos son esenciales para ayudar a las personas a mantener un estado de ánimo estable, evitando los extremos de la manía y la depresión. Aunque estos medicamentos pueden ser muy eficaces, también pueden tener efectos secundarios y riesgos. Por lo tanto, es importante que las personas que reciben tratamiento y los profesionales de la salud comprendan bien estos medicamentos para poder tomar decisiones informadas sobre el tratamiento. El trastorno bipolar El trastorno bipolar es una condición de salud mental que se caracteriza por cambios extremos en el estado de ánimo, que incluyen episodios de manía (altos emocionales) y depresión (bajos emocionales). Los síntomas pueden causar cambios impredecibles en el estado de ánimo y el comportamiento, lo que puede resultar en una angustia significativa y dificultades en la vida. Existen varios tipos de trastorno bipolar, entre ellos: Trastorno bipolar I: se considera cuando se presenta por al menos un episodio maníaco que puede ser precedido o seguido por episodios hipomaníacos o depresivos mayores. En algunos casos, la manía puede desencadenar en sintomatología psicótica. Trastorno bipolar II: implica al menos un episodio depresivo mayor y al menos un episodio hipomaníaco, pero nunca se ha tenido un episodio maníaco. Trastorno ciclotímico: se caracteriza por al menos dos años (o un año en niños y adolescentes) de muchos períodos de síntomas de hipomanía y períodos de síntomas depresivos (aunque menos graves que la depresión mayor). El curso del trastorno bipolar puede variar considerablemente de una persona a otra. Algunas personas pueden experimentar síntomas emocionales entre los episodios, mientras que otras pueden no experimentar ninguno. Los episodios de cambios de humor pueden ocurrir raramente o varias veces al año. Según la Organización Mundial de la Salud, se estima que alrededor de 60 millones de personas en todo el mundo sufren de trastorno bipolar. En España, la prevalencia del trastorno bipolar se estima en alrededor del 2% de la población. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estas cifras pueden variar dependiendo de los criterios diagnósticos utilizados y de otros factores que escapan al propósito de esta artículo. Diferencias entre estabilizadores del estado de ánimo, antidepresivos, ansiolíticos y antipsicóticos Estabilizadores del estado de ánimo: incluyen el litio y ciertos anticonvulsivos, actúan sobre varios sistemas de neurotransmisores en el cerebro para ayudar a regular las fluctuaciones en el estado de ánimo. El litio, por ejemplo, se cree que actúa inhibiendo una enzima llamada inositol monofosfatasa, lo que a su vez afecta a varios neurotransmisores, incluyendo la serotonina y el glutamato. Los anticonvulsivos, como el valproato y la lamotrigina, pueden actuar aumentando la actividad del ácido gamma-aminobutírico (GABA), un neurotransmisor inhibidor, y disminuyendo la actividad del glutamato, un neurotransmisor excitador. Antidepresivos: actúan principalmente aumentando la disponibilidad de ciertos neurotransmisores en el cerebro, como la serotonina, la norepinefrina y la dopamina. Esto se logra inhibiendo la recaptación de estos neurotransmisores en las neuronas, lo que permite que permanezcan activos en el espacio sináptico durante más tiempo. Los antidepresivos también pueden actuar sobre otros sistemas de neurotransmisores y vías de señalización en el cerebro. Ansiolíticos: incluyen las benzodiazepinas y ciertos antidepresivos y antipsicóticos, actúan disminuyendo la actividad del sistema nervioso central para reducir los síntomas de la ansiedad. Las benzodiazepinas, por ejemplo, actúan aumentando la actividad del GABA, lo que tiene un efecto calmante. Antipsicóticos: aunque se utilizan para tratar los trastornos psicóticos, como la esquizofrenia, y a veces también se utilizan en el tratamiento del trastorno bipolar. Estos medicamentos actúan bloqueando los receptores de dopamina en el cerebro, lo que puede ayudar a reducir los síntomas psicóticos como las alucinaciones y los delirios. Algunos antipsicóticos también tienen efectos sobre otros sistemas de neurotransmisores, como la serotonina. Por tanto, aunque estos medicamentos pueden tener funciones similares en el tratamiento de los trastornos de salud mental, cada uno tiene unos mecanismos de acción más o menos delimitados y están indicados para diferentes trastornos. Historia de los estabilizadores del estado de ánimo Si bien los antiguos griegos ya reconocían los estados de manía y melancolía, que consideraban el resultado de un desequilibrio en los humores del cuerpo, la comprensión contemporánea del trastorno bipolar se remonta a 1850 cuando el psiquiatra francés Jean-Pierre Falret describió un nuevo trastorno psiquiátrico llamado "folie circulaire" (locura circular) que sigue un ciclo de depresión y manía, con un interludio libre de síntomas de duración indeterminada entre estos dos extremos de la enfermedad. A lo largo del siglo XX, siendo este trastorno conocido como psicosis maniaco-depresiva, los avances en la neurociencia y la psicofarmacología llevaron al desarrollo de los primeros medicamentos eficaces para el tratamiento del trastorno bipolar. El litio, que se introdujo en la década de 1940, fue el primer estabilizador del estado de ánimo y sigue siendo un tratamiento de primera línea para el trastorno bipolar. Desde entonces, se han desarrollado y aprobado varios otros estabilizadores del estado de ánimo, incluyendo varios anticonvulsivos y antipsicóticos atípicos. Clasificación actual de los estabilizadores del estado de ánimo Los estabilizadores del estado de ánimo se pueden clasificar en varios grupos según su mecanismo de acción. Los principales grupos incluyen el litio y los anticonvulsivos. El litio es el estabilizador del estado de ánimo más antiguo y sigue siendo un tratamiento de primera línea para el trastorno bipolar. Aunque su mecanismo exacto de acción sigue siendo objeto de investigación, se cree que el litio actúa modulando la actividad de ciertos neurotransmisores y vías de señalización en el cerebro. Los anticonvulsivos, como el valproato y la lamotrigina, también se utilizan como estabilizadores del estado de ánimo. Estos medicamentos, originalmente desarrollados para el tratamiento de la epilepsia, se encontró que tenían propiedades estabilizadoras del estado de ánimo y ahora se utilizan comúnmente en el tratamiento del trastorno bipolar. Ventajas e inconvenientes del uso de estabilizadores del estado de ánimo Los estabilizadores del estado de ánimo pueden ser muy eficaces para controlar los síntomas del trastorno bipolar. Pueden ayudar a prevenir los episodios de manía y depresión, y a mantener un estado de ánimo más estable a lo largo del tiempo. Esto puede mejorar significativamente la calidad de vida de las personas con trastorno bipolar. Sin embargo, como todos los medicamentos, los estabilizadores del estado de ánimo también pueden tener efectos secundarios y riesgos. Por ejemplo, el litio puede causar problemas renales y tiroideos a largo plazo, y los anticonvulsivos pueden causar efectos secundarios como somnolencia, mareos y problemas de coordinación. Además, el uso de estabilizadores del estado de ánimo requiere un seguimiento regular por parte de un profesional de la salud para monitorizar la eficacia del tratamiento y los posibles efectos secundarios. Esto puede incluir pruebas de sangre regulares para monitorizar los niveles de medicación y la función renal y tiroidea. Por qué algunos estabilizadores del estado de ánimo son inyectados Algunos estabilizadores del estado de ánimo se administran por vía inyectable para garantizar que la persona reciba la dosis correcta de medicación. Esto puede ser especialmente útil en casos en los que la persona tiene dificultades para tomar medicación oral, como en situaciones de crisis agudas o cuando hay problemas de adherencia al tratamiento. Las inyecciones de estabilizadores del estado de ánimo también pueden proporcionar una liberación más constante de medicación, lo que puede ayudar a mantener un nivel más estable de medicación en el cuerpo y reducir las fluctuaciones en el estado de ánimo. Principales efectos secundarios de los estabilizadores del estado de ánimo Los efectos secundarios de los estabilizadores del estado de ánimo pueden variar dependiendo del medicamento específico. Algunos de los efectos secundarios más comunes incluyen somnolencia, mareos, problemas de coordinación, aumento de peso, problemas metabólicos, problemas renales y tiroideos. En algunos casos, estos medicamentos también pueden aumentar el riesgo de pensamientos y comportamientos impulsivos, especialmente en jóvenes y adolescentes. Es importante que las personas tratadas discutan estos posibles efectos secundarios con su médico para que puedan tomar una decisión informada sobre su tratamiento. Además, cualquier efecto secundario grave o inesperado debe ser informado a un médico de inmediato. Conclusión Los estabilizadores del estado de ánimo son una herramienta esencial en el tratamiento de los trastornos del estado de ánimo, especialmente el trastorno bipolar. Aunque estos medicamentos pueden tener efectos secundarios, su capacidad para ayudar a las personas tratadas a mantener un estado de ánimo estable puede mejorar significativamente la calidad de vida de las personas diagnosticadas. Si como es recomendable, trabajamos desde un modelo de atención integral centrado en la persona, es importante que las personas tratadas conozcan y discutan todas las opciones de tratamiento con su médico para tomar la decisión que mejor se adapte a sus necesidades y circunstancias individuales. Aunque los estabilizadores del estado de ánimo pueden ser una parte importante del tratamiento para el trastorno bipolar, también es necesario considerar otras formas de tratamiento complementarias, como los programas de rehabilitación psicosocial que ayudan a la recuperación funcional y a la estabilización clínica. En última instancia, el objetivo del tratamiento del trastorno bipolar, como con cualquier condición de salud mental, es ayudar a las personas a vivir vidas plenas y satisfactorias. Con el tratamiento adecuado, las personas con trastorno bipolar pueden manejar sus síntomas y disfrutar de una buena calidad de vida. Bibliografía Baldessarini, R. J., & Tondo, L. (2020). Lithium and Bipolar Disorder. In Reference Module in Neuroscience and Biobehavioral Psychology. Elsevier. https://doi.org/10.1007/978-3-319-56015-1_37-1 Geddes, J. R., Miklowitz, D. J. (2021). Treatment of bipolar disorder. The Lancet, 397(10278), 1079-1091.https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)31544-0 Grupo de Trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre Trastorno Bipolar. (2012). Guía de Práctica Clínica sobre Trastorno Bipolar [Versión resumida]. Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Universidad de Alcalá. Asociación Española de Neuropsiquiatría.https://portal.guiasalud.es/wp-content/uploads/2018/12/GPC_510_Trastorno_Bipolar_resum.pdf Malhi, G. S., Bell, E., Bassett, D., Boyce, P., Bryant, R., Hazell, P., Hopwood, M., Lyndon, B., Mulder, R., Porter, R., Singh, A. B., & Murray, G. (2021). The 2020 Royal Australian and New Zealand College of Psychiatrists clinical practice guidelines for mood disorders. Australian & New Zealand Journal of Psychiatry, 55(1), 7-117.https://doi.org/10.1177/0004867420979353 World Health Organization. (2020). Bipolar disorder. https://platform.who.int/mortality/themes/theme-details/topics/indicator-groups/indicator-group-details/MDB/bipolar-disorder Yatham, L. N., Kennedy, S. H., Parikh, S. V., Schaffer, A., Bond, D. J., Frey, B. N., Sharma, V., Goldstein, B. I., Rej, S., Beaulieu, S., Alda, M., MacQueen, G., Milev, R. V., Ravindran, A., O'Donovan, C., McIntosh, D., Lam, R. W., Vazquez, G., Kapczinski, F., McIntyre, R. S., Kozicky, J., Kanba, S., Lafer, B., Suppes, T., Calabrese, J. R., Vieta, E., Malhi, G., Post, R. M., Berk, M. (2018). Canadian Network for Mood and Anxiety Treatments (CANMAT) and International Society for Bipolar Disorders (ISBD) 2018 guidelines for the management of patients with bipolar disorder. Bipolar Disorders, 20(2), 97-170https://doi.org/10.1111/bdi.12609
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