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viernes, 18 noviembre 2022 11:09
Empleo y Trastorno Mental Grave
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: investigación , divulgación
INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción El desempleo entre las personas con trastorno mental grave (TMG) es más alto que entre las personas sin diagnóstico de problema de salud mental. La ratio de desempleo entre las personas con TMG se sitúa entre el 80-90% por encima del porcentaje de desempleados de la población en general. El empleo como dinamizador social y fuente de salud. El hecho de conseguir un empleo es considerado como un elemento clave en el proceso de recuperación. Volver a trabajar o conseguir un trabajo por primera vez son objetivos positivos alcanzados durante el proceso de recuperación, al ser indicadores de estabilización y control de los síntomas e integración en la sociedad. Además de los beneficios de tipo psicosocial, trabajar genera mejoras a nivel de la sintomatología como: aumento de la autoestima, mejora de la autoeficacia, reconstrucción de la identidad mediante la reducción del estigma social y el autoestigma. De igual forma, mediante el empleo la persona puede verse útil contribuyendo a la sociedad. En la sociedad, el trabajo es un elemento importante para la construcción de la identidad y se asocia fuertemente con la salud psicosocial de las personas. Además, el empleo junto con el nivel educativo y económico, han sido considerado como un determinante importante para la salud. En este sentido, el rechazo social experimentado por las personas con TMG puede deberse a problemas de inclusión social, niveles económicos y educativos más bajos, y no trabajar. Obstáculos entre el empleo y las personas con TMG Entre las variables que explican las dificultades de las personas con TMG de conseguir un empleo podemos encontrar: el deterioro cognitivo, la sintomatología positiva, la falta de motivación, los problemas en el funcionamiento social y la discriminación a consecuencia del autoestigma y estigma social. Es la falta de motivación, el impedimento más importante expresado por la literatura entre las personas con problemas de salud mental a la hora de conseguir un empleo. Esta poca implicación en buscar un empleo puede deberse a la sintomatología negativa, el miedo a perder los beneficios y ayudas sociales, y los problemas del estigma. Factores ambientales que pueden dificultar la inclusión laboral A parte de los factores intrínsecos de la propia enfermedad, podemos encontrar dificultades generadas por los propios profesionales, así como institucionales que dificultan el acceso de las personas con TMG al mundo laboral. En relación con los profesionales, uno de los principales problemas surge al subestimar los efectos negativos propios de la enfermedad, esto genera un nivel de expectativas poco realistas y por debajo de las capacidades de las personas contribuyendo a reforzar la sintomatología negativa y la disminución en la búsqueda de trabajo. Por otro lado, a nivel institucional destacan la falta de calidad en formaciones y programas orientados a la consecución y mantenimiento del empleo, por parte de una persona con TMG. El empleo con apoyo El apoyo al empleo individualizado es una práctica dirigida a fomentar la autonomía de las personas con TMG. Autonomía entendida como la capacidad de elegir, de actuar de forma libre y participar de manera activa en la toma de decisiones. Por lo tanto, este concepto desde el punto de vista del trabajo hace referencia a tomar la decisión de si desea trabajar, dónde y en qué ámbito. Por lo tanto, el empleo con apoyo se basa en: la oportunidad de la persona con TMG de tener una oportunidad para trabajar; el trabajo satisfaga sus necesidades (potenciando los puntos fuertes y capacidades de la persona); y poseer un trabajo de larga duración, sirva de estimulante a la persona durante el proceso de recuperación. En definitiva, esta estrategia de apoyo individualizado al empleo parte de los conceptos de integración y normalización, entendiéndose que la persona, como adulto, debe tomar sus propias decisiones, ser responsable y asumir las consecuencias de estas en igualdad de condiciones con respecto al resto de ciudadanos.
jueves, 07 septiembre 2023 09:27
Metodología de la investigación científica en el campo de la salud mental y el ámbito sociosanitario: recopilación de artículos del blog del Creap.
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: investigación , divulgación
DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN | ARTÍCULOS CIENTÍFICOS Autora: Mª Rosa Perelló Pardo. Comunicación. Téc. Área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción En primer lugar, la finalidad de la investigación científica es dar solución a los problemas de la sociedad que aún no han podido ser investigados o cuyas investigaciones no han seguido la dirección esperada. Gracias a la investigación científica, las personas pueden dar solución a enfermedades y problemas concretos y, de esta forma, satisfacer los intereses y las necesidades de la mayor parte de la población. Mediante las investigaciones científicas se adquieren nuevos conocimientos que nos permiten explicar, comprender, controlar y predecir fenómenos y comportamientos. A continuación, vamos a realizar un repaso de los artículos que se han publicado en el blog del Creap acerca de las bases del conocimiento científico, el diseño de la investigación, la clasificación de los estudios científicos y el análisis de los datos. Una serie de artículos redactados por Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, y Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que prestan sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Bases del conocimiento científico Las ciencias se clasifican según la forma en la que se obtiene la información. Por un lado, las ciencias empíricas obtienen el conocimiento mediante la observación, mientras que las ciencias formales obtienen el conocimiento a partir de un principio ya establecido. Si nos centramos en el conocimiento científico técnico de las ciencias empíricas, éste se basa en una estructura de proposiciones, que pueden ser lógicas y causales. En el campo de la rehabilitación psicosocial, una disciplina enmarcada dentro de las Ciencias de la Salud y Social, nos centraremos en las proposiciones de tipo causal. En el artículo del blog del Creap «Bases del conocimiento científico» se desarrollan en profundidad este tipo de proposiciones y el autor nos explica las condiciones que se pueden dar y los niveles en los que una proposición se puede encontrar antes de considerarse válida. Como bien explica el autor, en el sector de la rehabilitación psicosocial y de la atención directa a personas, la toma de decisiones debería basarse en la evidencia, enmarcada dentro de las ciencias empíricas para así poder explicar todas las causas de un determinado fenómeno. Metodología de investigación En el extenso campo de las ciencias del comportamiento en general y la rehabilitación psicosocial en particular, la metodología de investigación elegida juega un papel decisivo en la generación de conocimientos. En función de la metodología utilizada podemos encontrar diferentes tipos de estudios científicos: Estudios empíricos con metodología cualitativa Estudios teóricos Estudios empíricos con metodología cuantitativa Los estudios cuasi-experimentales. Estudios de caso único. En el artículo del blog del Creap «Clasificación de tipos de estudios científicos y criterios de elección de cada uno» se explican en profundidad cada tipo de estudio y se proporcionan ejemplos de aplicaciones en el contexto de la rehabilitación psicosocial de personas con trastorno mental grave. Como bien explican los autores en el artículo, los estudios descriptivos pueden ser útiles para entender el estado actual de la rehabilitación psicosocial, los experimentos pueden ser útiles para probar la eficacia de nuevas intervenciones y los estudios de casos pueden ser útiles para entender en profundidad las experiencias individuales. En función de los objetivos de la investigación se deberá elegir un tipo de estudio u otro, por lo que es necesario conocer bien esta clasificación si se pretende realizar una investigación de alta calidad. Diseño de investigación El diseño es la estructura de la investigación y se basa en las observaciones, intervenciones o tratamientos que garantizan la calidad de la investigación y, por tanto, su validez. El concepto de validez en investigación hace referencia a lo que es verdadero o se acerca a la verdad. Por lo tanto, aquellos resultados libres de errores o sesgos estarán más próximos a ser válidos. En el artículo del blog del Creap «Diseño de investigación» se explican los tipos de validez: interna y externa. Además, también se desarrollan los errores de diseño que pueden darse y que pueden ser error aleatorio o sistemático y, por último, respecto a los sesgos, se explica el sesgo de selección y otros tipos de efectos o sesgos a controlar que son: Efecto Hawthorne Efecto Pigmalión Efecto Rosenthal Efecto placebo Regresión de la media Evolución natural El diseño es la parte más importante antes de empezar una investigación ya que será lo que definirá el éxito o fracaso de ésta. Como se desarrolla en el artículo, los diseños definen la estructura de la investigación y, a través de ellos se decide: El grupo sobre el que se efectuará la intervención Si existirá o no un grupo de control La variable independiente y dependiente. El uso de mecanismos de control experimental o no. El análisis estadístico empleado El tipo de resultados esperados Análisis de los datos Por último, respecto al análisis e interpretación de los datos podemos encontrar en el blog del Creap el artículo «Significación estadística», en el que se explica un concepto esencial a la hora de determinar si los resultados que se recogen de una investigación son fiables o si éstos han sido fruto de la casualidad y el azar: el concepto de la significación estadística. Un concepto utilizado por los investigadores que se relaciona principalmente con la necesidad de validar las hipótesis. Para poder realizar el análisis estadístico, es necesario calcular las diferencias entre las puntuaciones directas antes y después del programa para cada participante en estudio, seguido del uso de pruebas estadísticas para determinar si estas diferencias son estadísticamente significativas. En el artículo, el autor explica detalladamente las fases de este proceso y pone un ejemplo de intervención en el ámbito sociosanitario para que se entienda mejor. Conclusión La investigación científica es un pilar esencial de la actividad médica y un elemento fundamental para el correcto funcionamiento del sistema sanitario. Permite obtener nuevos conocimientos que se traducen en nuevas aplicaciones prácticas de tipo médico, social, asistencial contribuyendo al avance de la ciencia y al beneficio de la sociedad. Para lograr la mayor calidad en la actividad asistencial es necesario tanto una práctica clínica como una actividad de investigación notable. A través de esta serie de artículos se explica cómo diseñar un estudio, cómo analizarlo y cómo interpretar los datos. Se analizan los aspectos metodológicos para diseñar programas de investigación y se acompañan ejemplos concretos de investigación en el área de salud mental.
jueves, 17 agosto 2023 09:05
Introducción a la Jardinería y Horticultura Terapéutica
Categorías: Artículos Científicos , Resúmenes, Cursos y Talleres , Salud Mental
Etiquetas: hábitos saludables , divulgación , herramienta terapéutica , jardinería terapeútica
Introducción a la Jardinería y Horticultura Terapéutica INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción La jardinería y horticultura terapéutica se presenta como una valiosa opción de intervención no farmacológica para mejorar el bienestar de personas que padecen diversas afecciones. Este tipo de terapia utiliza la interacción con la naturaleza y el cuidado de las plantas para promover mejoras en las esferas física, cognitiva, emocional y social de los individuos. El contacto directo con la naturaleza, la participación activa en el crecimiento y cuidado de las plantas, y el estímulo sensorial que proporciona el jardín, todo contribuye a una experiencia terapéutica única. Este método, basado en prácticas hortícolas, brinda oportunidades para reducir el estrés, fortalecer la autoestima, desarrollar habilidades vitales y fomentar la inclusión social. En esta entrada, exploraremos a fondo el fascinante campo de la jardinería y horticultura terapéutica, sus diferentes modalidades, ventajas e inconvenientes, y su papel en la rehabilitación psicosocial. Jardinería y Horticultura Terapéutica: diferencias con otras terapias no farmacológicas A diferencia de otras terapias no farmacológicas, la jardinería y horticultura terapéutica proporciona una perspectiva única al poner el foco en la interacción con el entorno natural para promover cambios positivos indirectos. La terapia cognitivo-conductual, por ejemplo, se centra en modificar patrones de pensamiento y comportamiento dañinos. En contraste, la jardinería terapéutica promueve la mejora de la salud mental de forma más sutil y orgánica, a través de la interacción con las plantas y el entorno natural. La terapia ocupacional, por otro lado, abarca una variedad de actividades destinadas a mejorar la habilidad para realizar actividades de la vida diaria. Mientras tanto, la jardinería terapéutica enfatiza en el acto de cultivar y cuidar las plantas como medio principal de terapia. Por último, la terapia asistida con animales prioriza la relación humano-animal, mientras que la jardinería terapéutica se centra en la conexión humano-naturaleza. Orígenes de la Jardinería y Horticultura Terapéutica La jardinería y horticultura terapéutica tienen una rica historia que se remonta a varios siglos atrás. Durante el siglo XVIII, los jardines en hospitales psiquiátricos servían como espacios terapéuticos donde los pacientes se dedicaban a actividades de jardinería como parte de su tratamiento. En esta época, los beneficios de la interacción con la naturaleza ya eran reconocidos y aplicados en contextos de salud mental. En el siglo XIX, la práctica de la jardinería terapéutica ganó mayor popularidad y se extendió a otros contextos como cárceles y escuelas. Este crecimiento atestigua el amplio alcance de su aplicabilidad, evidenciando su utilidad en diversas poblaciones y situaciones. No obstante, fue en el siglo XX cuando esta forma de terapia empezó a usarse de manera más sistemática. Los veteranos de guerra y las personas con discapacidades fueron uno de los primeros grupos en beneficiarse de estos programas estructurados de jardinería terapéutica. En los años recientes, la jardinería y horticultura terapéutica han experimentado un auge gracias a la creciente conciencia sobre la importancia del bienestar mental y emocional, y el deseo de métodos de tratamiento más holísticos, basados en la naturaleza y sin efectos secundarios. Aunque la jardinería y horticultura terapéutica se basan en prácticas ancestrales, su enfoque se ha refinado y adaptado para responder a las necesidades de la sociedad contemporánea. Modalidades de la Jardinería y Horticultura Terapéutica La jardinería y horticultura terapéutica son términos amplios que abarcan una variedad de enfoques y técnicas, cada uno con sus propios beneficios y aplicaciones. Entre las modalidades más destacadas encontramos: Jardinería social: Esta modalidad se realiza en grupos con el fin de promover la inclusión social y el desarrollo de habilidades sociales. La interacción en un entorno natural y relajado puede ayudar a reducir el estrés y mejorar la comunicación y la cooperación. Horticultura terapéutica: Este enfoque se centra en el cultivo de hortalizas y verduras, promoviendo la responsabilidad, la paciencia y la planificación. El cuidado regular de las plantas puede aportar una sensación de propósito y logro, además de ser una excelente manera de aprender sobre nutrición y autosuficiencia. Jardinería sensorial: En esta modalidad se utilizan plantas con diferentes texturas, colores y aromas para estimular los sentidos. Puede ser particularmente beneficiosa para personas con problemas cognitivos o emocionales, ofreciendo una forma atractiva y práctica de reforzar habilidades cognitivas como la atención y la memoria. Jardines curativos: Son espacios diseñados específicamente para promover la tranquilidad y reducir el estrés y la ansiedad a través de la contemplación de la naturaleza. Estos jardines suelen ser lugares estéticamente agradables con áreas de descanso, elementos de agua y una gran diversidad de plantas. Jardinería receptiva: Se trata de una práctica individual de mindfulness y meditación en el jardín, donde el foco está en el disfrute consciente y la apreciación del entorno natural. Cada una de estas modalidades ofrece una experiencia única y valiosa, lo que permite adaptar la jardinería y horticultura terapéutica a las necesidades específicas de cada individuo o grupo. La elección de la modalidad más adecuada puede depender de factores como las habilidades, preferencias, metas terapéuticas y la situación de cada persona. Ventajas y Desafíos de la Jardinería y Horticultura Terapéutica La jardinería y horticultura terapéutica presenta una serie de beneficios innegables que la han convertido en una opción atractiva dentro del campo de las terapias no farmacológicas. Entre las ventajas más destacadas, podemos mencionar: Mejora de la concentración: Al realizar tareas específicas como plantar, regar o podar, las personas pueden mejorar su atención y concentración. Disminución de la ansiedad y el estrés: El contacto con la naturaleza y el cuidado de las plantas generan una sensación de relajación y bienestar, ayudando a reducir los niveles de ansiedad y estrés. Desarrollo de habilidades personales: Cuidar de un jardín implica asumir responsabilidades y desarrollar la paciencia, cualidades valiosas en la vida cotidiana. Incremento de la autoestima: Ver crecer las plantas que se han cuidado genera un sentido de logro y aumenta la autoestima. Fomento de la socialización: Las actividades grupales de jardinería favorecen la interacción social y la inclusión. Mantenimiento físico y motor: La jardinería implica un grado de actividad física que puede ayudar a mantener y mejorar la función motora y la salud general. Estimulación sensorial: Las plantas ofrecen una variedad de texturas, olores y colores que estimulan los sentidos. Sin embargo, como toda terapia, la jardinería terapéutica también presenta desafíos que deben tenerse en cuenta. Entre estos podemos mencionar: Necesidad de supervisión y apoyo: Para garantizar la seguridad y la correcta ejecución de las actividades, se requiere la supervisión de un profesional capacitado. Posibles alergias: Las personas con alergias graves a ciertas plantas deben tener precaución. Espacios y recursos: No todas las instalaciones cuentan con los espacios o los recursos necesarios para implementar este tipo de terapia. No es inmediato: Los beneficios de la jardinería terapéutica no son inmediatos, requieren constancia y paciencia. La Jardinería y Horticultura Terapéutica en el Contexto de la Rehabilitación Psicosocial La jardinería y horticultura terapéutica se alza como un recurso valioso en el campo de la rehabilitación psicosocial, resultando paradójico que siendo especialmente aplicable en este ámbito haya poca investigación al respecto y está suela presentar deficiencias metodológicas. Las actividades de jardinería proporcionan a los participantes un sentido de propósito y logro, contribuyendo a fortalecer su autoestima y autonomía. Además, al ser actividades inherentemente sociales, fomentan las interacciones grupales y mejoran las habilidades de comunicación, factores claves en la reintegración social. Una característica única de la jardinería y horticultura terapéutica es la conexión directa con la naturaleza. Esta conexión ayuda a las personas a reconectarse con el ritmo natural del mundo, ofreciendo un contrapeso al ritmo a menudo frenético y estresante de la vida moderna. Dicha conexión, como vimos en el caso de los baños de bosque, además de ser innatamente pacífica y tranquilizadora, tiene el potencial de fomentar un sentido de pertenencia y efectos directos sobre el bienestar, un aspecto que puede estar ausente en personas que están luchando con trastornos mentales graves. Además, la jardinería y horticultura terapéutica pueden actuar como un puente hacia el empleo. Las habilidades adquiridas y perfeccionadas durante las sesiones de terapia pueden ser transferibles al mundo laboral. Es más, la jardinería puede ser vista como un pre-empleo o una actividad de entrenamiento vocacional, ofreciendo a los individuos la oportunidad de demostrar su compromiso y capacidad para el trabajo estructurado. Otra ventaja es la amplia accesibilidad de la jardinería y horticultura terapéutica. A diferencia de otras terapias, no requiere de una amplia formación ni de costosos recursos. Con una pequeña parcela de tierra y algunas herramientas básicas, los individuos pueden comenzar a interactuar con el medio ambiente de manera beneficiosa. Por último, cabe mencionar que tal y como hemos expuesto la jardinería y horticultura terapéutica no se limitan a un único enfoque. Es más, debe ser personalizada para satisfacer las necesidades y habilidades de los individuos, lo que la convierte en una herramienta flexible y adaptativa para la rehabilitación psicosocial. Conclusión La jardinería y horticultura terapéutica, aunque una sea una intervención no farmacológica conocida desde la antigüedad, actualmente se está volviendo cada vez más popular por su potencial terapéutico. Su capacidad para mejorar aspectos físicos, cognitivos, emocionales y sociales ha conducido a una expansión significativa de su uso en diversos contextos en el trabajo con personas con diversidad funcional o cognitiva y presenta un enorme potencial en el ámbito de la rehabilitación psicosocial. Como hemos analizado, aunque tiene sus desafíos, como la necesidad de espacio, recursos y supervisión, las ventajas son innegables y poderosas. La creciente adopción de este tipo de terapia en diversos entornos - desde hospitales a centros de rehabilitación - es una clara señal de su potencial. Por lo tanto, la jardinería y horticultura terapéutica representan como valiosas herramientas en el kit de recursos de los profesionales de la salud mental, ofreciendo una alternativa terapéutica no invasiva que mejora la calidad de vida de sus usuarios de forma amena y creativa. Contenidos relacionados Entrevista sobre Baños de Bosque al Dr. Raúl Espert «Shinrin-yoku» o «baños de bosque»
viernes, 28 julio 2023 10:47
Los fármacos hipnóticos: beneficios, riesgos y alternativas para el tratamiento del insomnio
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados , Salud Mental
Etiquetas: medicación , divulgación , tratamiento
Los fármacos hipnóticos: beneficios, riesgos y alternativas para el tratamiento del insomnio INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción ¿Sabías que un tercio de los adultos sufre de insomnio en algún momento de su vida? El sueño, una función vital para nuestro bienestar físico y mental, a menudo se ve interrumpido por trastornos como el insomnio, afectando nuestra calidad de vida, rendimiento laboral y relaciones interpersonales. En este contexto, los fármacos hipnóticos, comúnmente conocidos como somníferos, juegan un papel crucial en el tratamiento del insomnio y otros trastornos del sueño. Estos medicamentos, que actúan específicamente sobre nuestro sistema nervioso central, pueden ayudar a inducir y mantener un sueño reparador. Sin embargo, es fundamental tener en cuenta que su uso prolongado puede llevar a la dependencia y desencadenar una serie de efectos secundarios adversos. Por lo tanto, es esencial comprender plenamente los beneficios y riesgos asociados con estos fármacos para tomar decisiones informadas sobre su uso. Origen y desarrollo El uso de sustancias para inducir el sueño tiene una larga historia que se remonta a la antigüedad. Sin embargo, el desarrollo de los fármacos hipnóticos modernos comenzó en el siglo XIX con la introducción de agentes como el paraldehído y el hidrato de cloral. El gran avance llegó con la síntesis de la malonilurea en 1864, que condujo al descubrimiento de los barbitúricos a principios del siglo XX. El primer barbitúrico, el barbital, fue introducido en 1904 y, junto con el fenobarbital, se convirtió en la principal herramienta farmacológica para el tratamiento de las crisis epilépticas y los trastornos del sueño. Aunque su uso ha disminuido debido a problemas de seguridad y la introducción de nuevos psicofármacos, los barbitúricos todavía se utilizan en aplicaciones específicas. Los barbitúricos también se emplearon en la terapia de personas con trastornos psicóticos para inducir un estado de sueño profundo y prolongado, una práctica que ha evolucionado con el tiempo y el avance de la medicina. Hipnóticos y ansiolíticos Los fármacos hipnóticos, como el zolpidem, eszopiclone y temazepam, son medicamentos utilizados principalmente para tratar el insomnio y otros trastornos del sueño. Estos medicamentos actúan sobre ciertos receptores en el cerebro para ralentizar la actividad cerebral y promover el sueño. Son eficaces para ayudar a las personas a conciliar el sueño más rápidamente y a mantenerse dormidas durante más tiempo. Sin embargo, también pueden tener efectos secundarios, como somnolencia diurna y, en algunos casos, comportamientos complejos durante el sueño, como caminar o comer dormido. Por otro lado, los fármacos ansiolíticos, que incluyen las benzodiazepinas como alprazolam, diazepam y lorazepam, se utilizan para tratar la ansiedad y los trastornos relacionados. Estos medicamentos funcionan aumentando la actividad de un neurotransmisor que inhibe la actividad cerebral y produce un efecto calmante. Los ansiolíticos pueden ser muy eficaces para reducir los síntomas de la ansiedad, pero también pueden tener efectos secundarios, como somnolencia, mareos y dependencia física con el uso a largo plazo. Hipnóticos y Estabilizadores del estado de ánimo Los estabilizadores del estado de ánimo, como el litio o el valproato, se utilizan para tratar trastornos del estado de ánimo como el trastorno bipolar. Estos medicamentos ayudan a regular las fluctuaciones en el estado de ánimo y a prevenir episodios de manía y depresión. Actúan sobre varios neurotransmisores en el cerebro y ayudan a estabilizar la actividad neuronal. A diferencia de los hipnóticos, no inducen el sueño ni tienen un efecto sedante fuerte. Hipnóticos y antipsicóticos Los antipsicóticos, como la risperidona o la olanzapina, se utilizan para tratar trastornos psicóticos como la esquizofrenia. Estos medicamentos actúan bloqueando los receptores de dopamina en el cerebro, lo que ayuda a reducir los síntomas psicóticos como las alucinaciones y los delirios. A diferencia de los hipnóticos, los antipsicóticos no inducen el sueño y pueden tener efectos secundarios significativos, como el aumento de peso y los movimientos involuntarios. Hipnóticos y antidepresivos Los fármacos antidepresivos, como la fluoxetina o la sertralina, se utilizan para tratar la depresión y otros trastornos del estado de ánimo. Estos medicamentos actúan aumentando la disponibilidad de ciertos neurotransmisores en el cerebro, como la serotonina y la norepinefrina, que juegan un papel importante en la regulación del estado de ánimo. A diferencia de los hipnóticos, los antidepresivos no inducen el sueño y su objetivo principal es aliviar los síntomas de la depresión, como la tristeza persistente y la pérdida de interés en las actividades. Sin embargo, algunos antidepresivos pueden tener un efecto sedante y se utilizan a veces para tratar el insomnio, especialmente cuando está asociado con la depresión. El consumo de hipnóticos en España ¿Sabías que España lidera el consumo mundial de benzodiacepinas? Según el último informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), España encabeza el índice de consumo de estos medicamentos psicotrópicos, utilizados principalmente para tratar casos leves de ansiedad, insomnio o trastornos emocionales. Este informe, basado en datos de 2019, revela que España supera las 50 dosis diarias de benzodiacepinas por cada 1.000 habitantes. Además, las estadísticas de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) indican que en 2020 hubo un consumo de 91,07 dosis diarias de ansiolíticos, hipnóticos y sedantes por cada 1.000 habitantes, lo que supone un incremento del 4,5% con respecto al año anterior y de casi el 10% con respecto a hace una década. Este alto consumo de hipnóticos en España pone de relieve la prevalencia de trastornos del sueño y ansiedad en la población. Clasificación actual de los fármacos hipnóticos. Los fármacos hipnóticos se pueden clasificar en tres categorías principales: hipnóticos benzodiazepínicos, hipnóticos antihistamínicos e hipnóticos no benzodiazepínicos ni antihistamínicos. Hipnóticos benzodiazepínicos: Los hipnóticos benzodiazepínicos, como el flunitrazepan, lormetazepan y loprazolan, son medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso central para producir sedación, relajación muscular y disminución de la ansiedad. Estos fármacos funcionan aumentando la actividad del ácido gamma-aminobutírico (GABA), un neurotransmisor que inhibe la actividad del sistema nervioso central. Hipnóticos antihistamínicos: Los hipnóticos antihistamínicos son medicamentos que se utilizan comúnmente para tratar las alergias, pero también pueden ayudar a inducir el sueño. Estos medicamentos funcionan bloqueando la histamina, una sustancia química que el cuerpo produce durante una reacción alérgica. Hipnóticos no benzodiazepínicos ni antihistamínicos: Finalmente, hay una categoría de fármacos hipnóticos que no son ni benzodiazepínicos ni antihistamínicos. Estos medicamentos, que incluyen el zolpidem y el eszopiclone, también actúan sobre los receptores GABA en el cerebro para ayudar a inducir el sueño. Aplicaciones y efectos secundarios de los distintos tipos de hipnóticos. Las ventajas de los distintos tipos hipnóticos radican en su eficacia para inducir el sueño y aliviar el insomnio, proporcionando un alivio rápido y eficaz. Los benzodiazepínicos y no benzodiazepínicos son particularmente efectivos para tratar el insomnio a corto plazo. Los antihistamínicos, aunque menos potentes, también son útiles. Sin embargo, los inconvenientes incluyen el potencial de dependencia, especialmente con los benzodiazepínicos, y los efectos secundarios como la somnolencia diurna y la confusión. Además, los hipnóticos no tratan las causas subyacentes del insomnio, por lo que su uso debe combinarse con otras formas de tratamiento. Como se puede suponer los fármacos hipnóticos no están exentos de efectos secundarios si no son utilizados de forma adecuada, así los hipnóticos benzodiazepínicos pueden causar somnolencia, mareos, confusión y problemas de memoria. En dosis altas, pueden provocar depresión respiratoria. Los antihistamínicos pueden causar somnolencia, sequedad de boca, visión borrosa y retención urinaria. En algunos casos, pueden provocar una reacción paradójica de hiperactividad, especialmente en niños y ancianos. Los hipnóticos no benzodiazepínicos pueden causar somnolencia diurna, mareos, cambios en el apetito y, en raras ocasiones, comportamientos complejos durante el sueño, como sonambulismo. Todos estos efectos secundarios pueden ser más pronunciados en los ancianos y en personas con ciertas condiciones médicas. Alternativas no farmacológicas para el tratamiento del insomnio. Además de los fármacos hipnóticos, existen varias alternativas no farmacológicas que pueden ser efectivas en el tratamiento del insomnio y otros trastornos del sueño. Estas incluyen: Higiene del sueño: La higiene del sueño se refiere a una serie de hábitos y prácticas que pueden ayudar a promover un sueño saludable. Esto puede incluir mantener un horario de sueño regular, evitar la cafeína y otros estimulantes cerca de la hora de acostarse, y crear un ambiente de sueño cómodo y tranquilo. Terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I): La TCC-I es una forma de terapia que se ha demostrado eficaz en el tratamiento del insomnio. Esta terapia se centra en cambiar los pensamientos y comportamientos que pueden interferir con el sueño, y puede incluir técnicas como la restricción del sueño, el control del estímulo y la reestructuración cognitiva. Relajación y técnicas de reducción del estrés: Las técnicas de relajación, como la meditación, el yoga y la respiración profunda, pueden ayudar a reducir el estrés y promover un sueño saludable. La reducción del estrés es especialmente importante, ya que el estrés y la ansiedad son causas comunes de insomnio. Ejercicio regular: El ejercicio regular puede ayudar a promover un sueño saludable al mejorar la salud física y reducir el estrés. Sin embargo, es importante evitar el ejercicio intenso cerca de la hora de acostarse, ya que puede interferir con el sueño. En resumen, los fármacos hipnóticos desempeñan un papel crucial en el tratamiento de los trastornos del sueño como el insomnio. Su capacidad para inducir y mantener un sueño reparador puede proporcionar un alivio significativo para aquellos que luchan con estas condiciones. Sin embargo, es importante recordar que estos medicamentos no están exentos de riesgos. El potencial de dependencia y los posibles efectos secundarios, como la somnolencia diurna y la confusión, deben tenerse en cuenta al considerar el uso de fármacos hipnóticos. Además, es esencial recordar que los fármacos hipnóticos no tratan las causas subyacentes del insomnio. Por lo tanto, su uso debe ser parte de un enfoque de tratamiento más amplio que también aborde los factores subyacentes que contribuyen al trastorno del sueño. Esto puede incluir cambios en la higiene del sueño, terapias cognitivo-conductuales, técnicas de relajación y reducción del estrés, y ejercicio regular. Finalmente, es importante destacar que existen alternativas no farmacológicas efectivas para el tratamiento del insomnio. Estas pueden ser una opción valiosa para aquellos que prefieren evitar los medicamentos o para quienes los fármacos hipnóticos no son una opción adecuada. Al final, la elección del tratamiento debe ser personalizada, teniendo en cuenta las necesidades y circunstancias individuales de cada persona.
lunes, 10 julio 2023 12:23
La significación estadística
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: investigación , divulgación
La significación estadística INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción Cuando revisamos un artículo científico o queremos conocer la validez de un programa o intervención terapéutica, solemos hablar de si es estadísticamente significativo, pero ¿sabemos qué quiere decir exactamente esta expresión? Al evaluar un estudio, la idea fundamental es que los resultados obtenidos se deban a la intervención evaluada y no a efectos genuinos o extraños. Es decir, si evaluamos los efectos de una intervención para reducir los síntomas depresivos, el objetivo es que los resultados producidos se deban a la intervención y no a otros elementos. Análisis estadístico Para llevar a cabo el análisis estadístico, se sigue un proceso que incluye el cálculo de las diferencias entre las puntuaciones directas antes y después del programa para cada participante en estudio, seguido del uso de pruebas estadísticas para determinar si estas diferencias son estadísticamente significativas. Aquí se detalla ese proceso: 1. Cálculo de las diferencias: Primero, se toman las puntuaciones directas de cada participante antes y después del programa de intervención. Luego, se calcula la diferencia entre estas dos puntuaciones para cada participante. Esto nos proporciona un conjunto de diferencias individuales que representan el cambio en el rendimiento de cada participante después de participar en el programa. 2. Pruebas estadísticas: Una vez que tenemos las diferencias individuales, utilizamos pruebas estadísticas para evaluar si estas diferencias son estadísticamente significativas. Hay varias pruebas que se pueden utilizar dependiendo de la naturaleza de los datos y del diseño del estudio. Algunas pruebas comunes incluyen: Prueba t de Student: Esta prueba se utiliza cuando se comparan las diferencias entre dos grupos (por ejemplo, un grupo de control y un grupo de intervención). La prueba t determina si las diferencias entre los grupos son estadísticamente significativas. Análisis de varianza (ANOVA): Esta prueba se utiliza cuando se comparan las diferencias entre más de dos grupos. El ANOVA permite determinar si hay diferencias significativas en las puntuaciones antes y después del programa entre los diferentes grupos. Prueba de Wilcoxon o prueba de rangos con signo: Estas pruebas se utilizan cuando los datos no cumplen con los supuestos de normalidad requeridos para la prueba t. Se basan en los rangos de las diferencias individuales y determinan si hay diferencias significativas entre las puntuaciones antes y después del programa. Estas pruebas estadísticas generan un valor de p, que representa la probabilidad de obtener las diferencias observadas o más extremas si la verdadera diferencia entre las puntuaciones antes y después del programa fuera cero (es decir, si no hubiera un efecto real del programa). A continuación, se sigue el siguiente proceso: Se plantea una Hipótesis Nula (H0) que establece como punto de partida que no hay efectos, por lo tanto, la función del investigador será rechazar dicha hipótesis y demostrar que sí que los hay. Hablamos de Hipótesis porque desconocemos lo que sucede a nivel poblacional. Por lo tanto y utilizando el mismo ejemplo anterior, la H0 establece que la intervención para reducir los síntomas depresivos no produce mejorías, y las medias antes y después de la intervención son iguales. Posteriormente, mediante la técnica adecuada de contraste de hipótesis se obtendrá p o el nivel crítico, es decir, la probabilidad de obtener los resultados observados si fuera cierta la Hipótesis Nula. La p o nivel crítico se comparará con el valor de α o nivel de significación, cuyo valor estándar es de 0,05. Al comparar ambos valores, se tiene que tomar una decisión: Si p o nivel crítico es menor o igual a α Rechazaremos la H0. Si p o nivel crítico es mayor a α Mantendremos la H0. En otras palabras, si el valor de p, calculado previamente, es menor que el umbral predefinido de significación (generalmente 0,05), se considera que las diferencias son estadísticamente significativas y se rechaza la hipótesis nula de que no hay efecto del programa. Utilizando de nuevo el ejemplo anterior de la intervención para reducir los síntomas depresivos: Si las diferencias encontradas, entre la intervención y los datos pre-post, no son suficientemente grandes como para poder afirmar con certeza (con una probabilidad de error del 0,05), estamos diciendo que las diferencias que encontramos podrían ser simplemente el resultado del azar y no necesariamente se deben al efecto de la intervención. En este caso mantenemos la H0. Por lo tanto, los efectos de la intervención no son relevantes para la reducción de síntomas depresivos. Si las diferencias encontradas, entre la intervención y los datos pre-post, son suficientemente grandes como para poder afirmar con certeza (con una probabilidad de error del 0,05), estamos diciendo que las diferencias que encontramos se deben al efecto de la intervención y no al azar. En este caso rechazaremos la H0. Por lo tanto, los efectos de la intervención serán relevantes para la reducción de síntomas depresivos. Siempre existe la posibilidad de cometer un error a la hora de tomar la decisión de aceptar o rechazar la H0. Podemos hablar de dos errores: Error Tipo I (α): también conocido como falso positivo, y es el error asumido por el investigador al rechazar la Hipótesis Nula. Es decir, se asumen un 5% de posibilidades de que los resultados obtenidos no sean adecuados, es improbable que la intervención no produzca los efectos evaluados, pero no es imposible. Error Tipo II (β): o falso negativo, se produce cuando el investigador no puede rechazar la H0. Conclusión Por lo tanto, cuando volvamos a escuchar la expresión «la intervención es estadísticamente significativa», podemos tener un mayor conocimiento y saber que los efectos producidos en el pre y en el post son diferentes; así como al tomar una decisiones respecto a qué tipo de intervención utilizar, si nos basamos en el nivel de significación querrá decir que los resultados obtenidos han sido avalados en una muestra y demostrado el nivel de eficacia del tratamiento respecto a una enfermedad determinada. Bibliografía Pallás, J. M. A., & Villa, J. J. (2019). Métodos de investigación clínica y epidemiológica. Elsevier Health Sciences.
viernes, 22 septiembre 2023 10:21
Psicofármacos: Clasificación y usos
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: salud mental , enfermedad mental , medicación , divulgación
Psicofármacos: Clasificación y usos COMUNICACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Mª Rosa Perelló Pardo. Comunicación. Téc. Área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción Los psicofármacos son un tipo de medicamentos que se usan en el tratamiento de enfermedades de salud mental y trastorno mental grave. Actúan modificando los efectos de los neurotransmisores cerebrales que son las sustancias encargadas de transmitir la información a las neuronas. Estas sustancias, al entrar en contacto con el sistema nervioso, producen efectos de tipo mental y emocional, considerándolos como recurso terapéutico. Los psicofármacos se clasifican en cuatro grandes grupos: Antidepresivos Ansiolíticos Hipnóticos Estabilizadores del estado de ánimo Antipsicóticos Antidepresivos Los antidepresivos, como su propio nombre indica, son medicamentos que se usan para tratar la depresión y actúan sobre los neurotransmisores en el cerebro, como la serotonina, la norepinefrina y la dopamina, para ayudar a regular el estado de ánimo. Además, resultan eficaces en el tratamiento de una variedad de trastornos del estado de ánimo como en el tratamiento de trastornos de ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de estrés postraumático, entre otros. Algunos pueden ser útiles en el tratamiento de dolor crónico como el dolor neuropático y el asociado a la fibromialgia. Puedes acceder al artículo del blog «Antidepresivos: usos, abusos y tratamientos alternativos» donde se profundiza en este tipo de medicamentos y se hace un repaso por su historia, las ventajas e inconvenientes que tienen, su clasificación y las alternativas existentes a la intervención farmacológica como pueden ser las terapias cognitivo-conductuales. Ansiolíticos Los medicamentos ansiolíticos son fármacos utilizados para tratar la ansiedad y el insomnio. Actúan sobre el sistema nervioso central para producir un efecto calmante y pueden ser extremadamente útiles, proporcionado un alivio rápido de los síntomas. Sin embargo, se debe ser cuidadosos ya que respecto a los inconvenientes tienen potencial para la dependencia y la tolerancia y las personas tratadas pueden necesitar dosis cada vez más altas para conseguir el mismo efecto. Puedes acceder al artículo del blog «Medicamentos ansiolíticos: Qué son, ventajas e inconvenientes y efectos secundarios» donde se realiza un análisis en profundidad de estos medicamentos explicando qué son, las ventajas e inconvenientes y una comparativa con el resto de psicofármacos. Además, también se explica detalladamente las alternativas al tratamiento farmacológico como es la terapia cognitivo-conductual. Hipnóticos Los medicamentos hipnóticos o somníferos están emparentados con los ansiolíticos y se usan principalmente para tratar el insomnio. El uso crónico de estos medicamentos sin supervisión médica puede contribuir a empeorar el problema y no solucionar las causas reales como pueden ser problemas de estilo de vida o un posible trastorno de ansiedad o depresión. Estabilizadores del estado de ánimo Los estabilizadores del estado de ánimo son un tipo de medicamentos que se usan en el tratamiento de trastornos del estado de ánimo, especialmente el trastorno bipolar. Estos fármacos son esenciales a la hora de ayudar a las personas a estabilizar su estado de ánimo, evitando los extremos de la manía y la depresión. Son medicamentos que, como ocurre con otros psicofármacos, tienen efectos secundarios por lo que es importante que las personas que reciben este tratamiento comprendan correctamente su funcionamiento antes de tomar ninguna decisión. Los estabilizadores del estado de ánimo se pueden clasificar en varios grupos según su mecanismo de acción. Los principales grupos incluyen el litio y los anticonvulsivos. En el artículo del blog «Estabilizadores del Estado de Ánimo: usos, diferencias con otros psicofármacos y principales aplicaciones» se desarrolla la clasificación de los estabilizadores del estado de ánimo, explicando cada tipo y hace un repaso de las ventajas e inconvenientes del uso de estos medicamentos y los efectos secundarios. Además, en este artículo especializado sobre los estabilizadores del estado de ánimo también se explican las diferencias con el resto de psicofármacos y las diferentes vías de administración. Antipsicóticos Los medicamentos antipsicóticos juegan un papel crucial en el tratamiento de los trastornos mentales graves con sintomatología de tipo psicótico. Se utilizan principalmente para tratar la esquizofrenia y los trastornos bipolares y desde su aparición en la década de 1950 han evolucionado tanto en forma como en eficacia. El uso de antipsicóticos no está exento de efectos secundarios y varían en función del tipo y la persona. Todos los antipsicóticos pueden causar sedación, mareos y cambios en los niveles de ciertas hormonas en el cuerpo, como la prolactina. Respecto a su clasificación se pueden distinguir en dos grandes grupos: los antipsicóticos típicos(o de primera generación) y los antipsicóticos atípicos (o de segunda generación). En el artículo del blog «Una mirada a los antipsicóticos: Usos, Clasificación y Efectos Secundarios» se desarrolla la clasificación de los antipsicóticos realizando una enumeración de los medicamentos según el tipo, explicando los efectos secundarios de cada grupo de medicamentos y las diferentes vías de administración. Conclusión Es muy importante recordar que este tipo de medicamentos constituyen solo una parte del tratamiento, que siempre tiene que estar supervisado por un profesional, y es necesario complementarlo con las terapias de cognitivo-conductuales y las intervenciones de estilo de vida.
jueves, 28 septiembre 2023 15:10
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viernes, 18 noviembre 2022 11:09
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