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viernes, 18 noviembre 2022 11:09

El concepto de «comunidad» en la atención comunitaria. Marcelino López Álvarez
21 - 10 - 2024

El concepto de «comunidad» en la atención comunitaria. Marcelino López Álvarez

ATENCIÓN COMUNITARIA | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Sobre el autor Marcelino López Álvarez. Psiquiatra y sociólogo. Ha desempeñado funciones de planificación, desarrollo y evaluación de servicios comunitarios de salud mental en Andalucía, primero como director de ordenación asistencial del Instituto Andaluz de Salud Mental, luego como director del programa de salud mental del Servicio Andaluz de Salud y finalmente como director de programas, evaluación e investigación de Faisem (Fundación Pública Andaluza para la Integración de las personas con Enfermedad Mental). Participó en todo el proceso de reforma psiquiátrica en Andalucía, siendo uno de los promotores de la integración del psicólogo en los servicios de salud mental públicos. Introducción Hace unos días, en las jornadas «Construyendo puentes hacia la recuperación» celebradas en el Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap) de Valencia, dependiente del Imserso, se suscitó en una de las mesas un breve debate sobre un tema siempre polémico, el del significado del término «comunidad» en el marco de la atención comunitaria en salud mental. Como creo que lo que allí se dijo no aclaró completamente el tema, pretendo aportar mi punto de vista al respecto. Significado del término «comunidad» Como muchos otros términos en nuestro campo, este se utiliza habitualmente con escasa precisión dando lugar a controversias poco útiles, al enfrentar posiciones que usan de manera implícita sentidos distintos del término, con riesgo de generar más confusión que claridad. Espero que lo que digo a continuación facilite la reflexión personal y colectiva y ayude a clarificar el tema, desde una posición que valora que la precisión conceptual y terminológica es básica en este y en otros campos de la vida social. El primer sentido y quizás el más general del término «comunidad», en este contexto, es el que la contrapone al término «institución», para referirse a la intención de la atención comunitaria de cambiar la residencia de muchas personas con trastornos mentales graves, precisamente «desde la institución a la comunidad», entendiendo esta última en sentido amplio como el espacio social habitado por la población general. Por extensión y paralelamente, se postula desde la atención comunitaria idéntica mutación en la localización del conjunto de servicios especializados en la atención a dichas personas. El problema es que ahí cometemos frecuentemente otra falta de rigor terminológico, cuando, por su parte, el término «institución» y su derivado «desinstitucionalización» adquieren un carácter general inadecuado. Y ello es así cuando parece que rechazamos cualquier institución, aunque en realidad lo que rechazamos son las grandes instituciones monográficas y masificadas (los hospitales psiquiátricos, en las primeras formulaciones de la atención comunitaria) y su efecto limitador de la autonomía personal y generador de aislamiento social e institucionalismo. En realidad, la vida social está basada en múltiples instituciones, entendiendo institución como «una pauta de relaciones estructurada y estable entre personas», incluyendo entre ellas incluso la familia. Por eso «desinstitucionalizar» no significa prescindir de las instituciones sino, más limitadamente, superar aquellas instituciones que pretenden gobernar de manera global y totalitaria la vida de las personas, se sitúen en un único edificio (clásicamente el hospital psiquiátrico) o en una red rígida y omnicomprensiva como sucede a veces con algunas supuestas alternativas. Y contraponemos a ellas «la comunidad» como el espacio social en que vivimos la mayoría de las personas, interaccionando con otras en el marco de una multiplicidad de instituciones, sin ningún «centro» global con pretensiones «totales». Organización social Un segundo sentido, frecuentemente añadido al anterior de manera más o menos explícita, tiende a caracterizar «la comunidad» que deseamos como espacio social para las personas con trastornos mentales graves con una serie de rasgos heredados de la obra del sociólogo alemán Ferdinand Tönnies. Este buen señor, en un libro clásico de la sociología («Gemeinschaft und Gesellschaft», traducido unas veces como «Comunidad y sociedad» y otras como «Comunidad y asociación») contraponía, en 1897, esas dos formas de organización social, la primera basada en relaciones más intensas y ricas en lo personal y la segunda más organizada formalmente pero más distante en lo relacional. En sus propias palabras: «comunidad es la vida en común duradera y auténtica; sociedad es sólo una vida en común pasajera y aparente. Con ello coincide el que la comunidad deba ser entendida a modo de organismo vivo, y la sociedad como agregado y artefacto mecánico». Se añade así una dimensión «cualitativa», ocasionalmente teñida de un cierto romanticismo místico, que parece exigir, como espacio de inclusión social de las personas con trastornos mentales graves, una idílica situación social, cuando menos hoy prácticamente inexistente, salvo en espacios locales muy limitados. Y a esta dimensión cualitativa se une, en tercer lugar y en algunas formulaciones, precisamente una dimensión local para ese espacio de interacción, de nuevo con el trasfondo de la imagen idílica de la pequeña localidad rural o el limitado barrio ciudadano en la que, al menos idealmente, todos y todas se conocen e interactúan con gran proximidad y «riqueza» personal. En contraposición a la vida en las aglomeraciones urbanas, en las que residimos hoy la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de países como el nuestro. Lo habitual hoy es que ese criterio de vecindad se diluya cada vez más en un contexto en que nuestra vida social se reparte por una variedad de espacios funcionales (familia, estudio, trabajo y ocio, por no hablar de las llamadas «redes sociales») habitualmente distantes y descentralizados. Conjuntamente o por separado, estas dos últimas dimensiones o sentidos del término «comunidad» aplicado a las personas con trastornos mentales dan lugar a veces a debates, en mi opinión, también desenfocados cuando ponen, por ejemplo, en cuestión la atención comunitaria ante la pérdida de calidad relacional de las «comunidades» actuales. Algo similar a lo que algunos y algunas critican de los programas de empleo, por pretender encajar a personas con problemas de salud mental en los «empleos alienantes y explotadores» en los que, desgraciadamente, nos situamos el resto o al menos buena parte de las personas que trabajamos. Conclusión Yo creo que necesitamos, en esto como en muchas otras cosas, defender una visión más «laica», si se me permite la expresión. Lo que desde la atención comunitaria pretendemos es que las personas con trastornos mentales graves puedan vivir activamente en los contextos sociales en que vivimos, con sus correspondientes ventajas e inconvenientes y no sin contradicciones, el resto de ciudadanos y ciudadanas. Interactuando en una serie de espacios institucionales diversos, sin ninguna instancia central que trate de gobernar globalmente su (nuestra) vida, aunque para favorecer esa pretensión, en el caso de personas con dificultades, sea necesaria una red compleja de apoyos de mayor o menor consistencia y duración, pero tratando siempre de que sean lo menos rígidos y más livianos y temporales posibles en cada caso. Y, en mi opinión, esa es la «comunidad»” de referencia de la atención comunitaria, más allá de románticas visones de un entorno social que no se corresponde ya, si alguna vez lo hizo, con la realidad de nuestros habituales espacios sociales de vida. Contenido relacionado El Creap celebra las Jornadas «Construyendo puentes», por el Día Mundial de la Salud Mental 2024

lunes, 21 octubre 2024 10:43

El lenguaje y la salud mental
11 - 07 - 2024

El lenguaje y la salud mental

ESTIGMA | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Las personas nos definimos según múltiples aspectos de nuestra vida: la edad, el empleo, las relaciones sociales, el estilo de vida… Es por ello, que si empleamos el término de enfermedad mental, se simplifica y reduce la identidad de una persona a una circunstancia de su vida. Se centra la atención en el problema de salud mental y queda en un segundo plano la experiencia, los logros y el resto de aspectos que conforman a la persona. Es importante mencionar que, aunque en un primer momento puede parecer que el término enfermedad mental parece ser neutro, lo cierto es que lleva asociado estereotipos negativos que acaban vinculándose a la persona y favoreciendo el proceso de estigmatización. Para evitar esta terminología estigmatizante, se pueden emplear términos como: personas con problemas de salud mental, personas con experiencia vivida o personas con trastorno mental; mostrando de esta forma el problema de salud mental como una circunstancia más de la persona. El lenguaje y la salud mental El papel del lenguaje en la formación y perpetuación del estigma es vital. Las palabras que empleamos tienen un peso significativo y pueden contribuir a reforzar comportamientos y las actitudes negativas. En salud mental, algunas frases pueden tener un impacto perjudicial sobre las personas, victimizando, criminalizando e incluso tergiversando a la persona con afección de salud mental, como por ejemplo el término suicidarse. Este tipo de lenguaje puede generar en la persona sufrimiento y sentimientos peores que los propios síntomas experimentados por el propio problema de salud mental. Además, los términos empleados para describir un problema de salud mental pueden ser percibidos de forma desagradable al llevar implícitas connotaciones negativas. Términos como enfermedad mental, pueden devaluar a la persona, reducirla a una etiqueta y afectar a su bienestar y proceso de recuperación. Los sistemas de clasificación como el CIE y el Manual DSM emplean términos que pueden ser estigmatizantes para algunas personas con experiencia vivida debido a las tendencias y comportamientos negativos implícitos en esos diagnósticos. Sin embargo, los diagnósticos son necesarios para la comunicación de: los profesionales de salud mental, las personas con problema de salud mental, para la familia y las instituciones. El etiquetado como pérdida de poder social El estigma puede ser entendido como un proceso social complejo, compuesto por varios niveles. Estos niveles incluyen el etiquetado, el estereotipado, la pérdida del estado y la discriminación en contextos donde existe una desigualdad de poder. El etiquetado es un proceso clave en la formación de estigma. Se refiere al proceso de identificar y resaltar las diferencias significativas humanas desde una perspectiva social. En este contexto se utiliza el término etiqueta, en lugar de atributo o marca, para referirse a aquellas características asociadas a estereotipos negativos que pueden conducir a la estigmatización de ciertos grupos sociales. Recordemos que el estereotipo es el componente cognitivo del estigma y esta formado por estructuras de conocimiento sociales. Estas creencias generalizadas, asociadas a atributos negativos, son atribuidas a las personas que forman parte de un grupo, en forma de etiqueta, experimentando una perdida de estatus social y pudiendo ser objeto de discriminación. La perdida del estatus social y la discriminación son unas de las consecuencias más perjudiciales relacionadas con el estigma. Las personas estigmatizadas pueden ser excluidas de las oportunidades sociales y económicas, lo que puede producir problemas de marginación y desigualdad. Generando un impacto negativo en la salud física y mental de la persona. En nuestra sociedad, se suele observar a menudo una división entre grupos, empleando expresiones como nosotros y ellos. Esto genera la creencia de que las personas etiquetadas son diferentes de aquellas que no lo están. Pongamos un ejemplo: Las personas que son diagnosticadas de esquizofrenia, son etiquetadas de esquizofrénicas en vez de personas que padecen un problema de salud mental. Esta etiqueta, en lugar de describir su condición se convierte en su identidad, creando una barrera entre ellos y nosotros. Sin embargo, es importante mencionar que resulta más complicado que se generen desventajas y marginación cuando los estereotipos negativos se producen sobre las personas con mayor poder. Es decir, cuando las acciones de discriminación ser producen de los grupos de menor poder no se generan los procesos de estigmatización. Por lo tanto, el lenguaje y el etiquetado generan divisiones innecesarias en nuestra sociedad, las cuales es fundamental superar para promover la inclusión y la igualdad. Además, el uso de un lenguaje correcto y adecuado para referirse a las personas con problemas de salud mental puede ser importante para reducir el proceso de estigmatización y mejorar la calidad de vida, la sensación de bienestar, así como mejorar el proceso de recuperación y rehabilitación de las personas con experiencia vivida. Bibliografía Gaebel, W., Rössler, W., Sartorius, N. (Eds.). (2017).The stigma of mental illness-end of the story?(Vol. 25699). Cham: Springer International Publishing. Fábregas, M. (2019). Guía de estilo sobre salud mental para medios de comunicación: las palabras sí que importan: Comunicar sin prejucios depende de ti. Confederación Salud Mental España. Thornicroft, G., Sunkel, C., Aliev, A. A., Baker, S., Brohan, E., El Chammay, R., ... Winkler, P. (2022). The Lancet Commission on ending stigma and discrimination in mental health.The Lancet, 400(10361), 1438-1480.

jueves, 11 julio 2024 09:11

El Creap participa en un artículo sobre la práctica de la musicoterapia comunitaria (MTCo) y su potencial de impacto social y transformador
12 - 06 - 2024

El Creap participa en un artículo sobre la práctica de la musicoterapia comunitaria (MTCo) y su potencial de impacto social y transformador

INVESTIGACIÓN | COMUNICACIÓN Autora: Mª Rosa Perelló Pardo. Comunicación. Téc. Área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El Creap participa en un artículo sobre la práctica de la musicoterapia comunitaria (MTCo) y su potencial de impacto social y transformador La MTCo presenta un desafío conceptual, ya que no existe una definición única debido a la diversidad de enfoques dentro de esta práctica. La MTCo trabaja con la comunidad, en lugar de para la comunidad. Artículo publicado por el Grupo de Trabajo de Musicoterapia Comunitaria de la Sociedad Científica Española de Musicoterapia (Sociemt) El Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap), dependiente del Imserso, ha contribuido a la publicación de un artículo sobre musicoterapia comunitaria. El objetivo principal de este artículo, elaborado por el Grupo de Trabajo de Musicoterapia Comunitaria de la Sociedad Científica Española de Musicoterapia (Sociemt), es reflexionar sobre la definición y práctica de la musicoterapia comunitaria, así como presentar diversas experiencias en España que se inspiran en esta perspectiva en crecimiento. El artículo se ha publicado en la revista NUBA, publicación oficial de la Sociedad Científica Española de Musicoterapia. El Dr. Ignacio Calle Albert, Editor Jefe y Representante de la Comisión Editorial, describe la revista como un espacio que, aunque comienza con una intención divulgativa, aspira a alcanzar altos estándares de publicación científica. Su objetivo es proporcionar una plataforma para compartir hallazgos fundamentados y validados científicamente en el campo de la musicoterapia. El uso de la música en terapia es sensible a los aspectos culturales y contextuales. Su discurso incorpora cada vez más actos de solidaridad y cambio social y empodera y favorece la función de las personas como agentes de sus procesos (Denora, 1999; Procter 2001). A través del artículo, los autores profundizan en los antecedentes de la musicoterapia comunitaria y explican cómo nace esta perspectiva: a raíz de la conexión de la musicoterapia con la comunidad. Un enfoque que desafía los parámetros convencionales de la salud y se centra en el poder transformador de la interacción entre las personas y el entorno. En cuanto a las experiencias presentadas, el artículo incluye seis viñetas que describen diferentes prácticas de musicoterapia comunitaria. Estas experiencias comparten un denominador común: el propio grupo. El grupo se presenta como un espacio de trabajo con identidad propia, donde las personas buscan su lugar y participan activamente en la práctica de la musicoterapia. El Creap, representado por el Dr. Oscar Pérez-Aguado, Coordinador de Psicología, Psicólogo y Musicoterapeuta en el Creap-Imserso a través de Grupo5 Acción y Gestión Social S.A.U., ha contribuido con una viñeta específica. En esta, se exploran los recursos musicales abiertos a la comunidad en el Creap. La práctica de la MTCo surgió a raíz de la creación de 12 temas musicales compuestos por los participantes del programa de Musicoterapia del Creap. Estos temas se dieron a conocer a toda la comunidad a través del grupo The Agnostic Cats. Óscar Pérez-Aguado destaca cómo el rol del terapeuta se transforma, convirtiéndose en un colaborador activo dentro del grupo. Los miembros del grupo, a su vez, se convierten en agentes de cambio, empoderados para defender sus derechos sociales a través de la música. Además, luchan contra el estigma asociado a las personas con problemas de salud mental y visibilizan las reivindicaciones del colectivo. En resumen, la musicoterapia basada en evidencia científica está en constante evolución gracias a la investigación y la colaboración entre profesionales. En este sentido, la Sociedad Científica Española de Musicoterapia (Sociemt) desempeña un papel fundamental en la promoción de la investigación en musicoterapia. A través de las diferentes investigaciones, se generan evidencias sólidas sobre la eficacia de la musicoterapia en diversas poblaciones y contextos; y los artículos publicados en revistas científicas y presentados en conferencias proporcionan información valiosa a otros profesionales interesados en el campo. A medida que se acumule más evidencia, esta disciplina seguirá creciendo y beneficiando a quienes la practican y a quienes reciben sus intervenciones. Referencia artículo Alors-Ruiz, J., Gimeno Ortuño, P., Añino Villalva, S., Giménez Castells, A., Pérez-Bermejo, D., Peña Rodríguez, M., & Pérez-Aguado, O. (2024). Musicoterapia comunitaria: co-construyendo escenarios, prácticas y realidades. Nuba, 26. Contenido relacionado Effects of group music therapy on symptoms and functional recovery in outpatients with chronic psychoses: A randomized controlled trial: Nordic Journal of Music Therapy: Vol 0, No 0 (tandfonline.com) Éxito de asistencia en las « I Jornadas Nacionales de terapias artísticas y expresivas en Salud Mental: Musicoterapia en la recuperación del TMG» acogidas por el Creap el pasado 18 de diciembre de 2023 El Creap entrevista a Óscar Pérez, coordinador del área de psicología y musicoterapeuta (Parte I) Continuación de la entrevista a Óscar Pérez, coordinador del área de psicología y musicoterapeuta (Parte II)

miércoles, 19 junio 2024 09:52

El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (2ª parte)
21 - 05 - 2024

El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (2ª parte)

ESTIGMA | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. En la primera parte de la entrada del blog del Creap «El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (1ª parte)» mencionamos el estigma en nuestra sociedad y a los diferentes tipos de estigmas que existen. También abordamos el impacto del estigma en las personas con problemas de salud mental y comentamos la existencia de 4 dominios en los que el estigma puede tener efecto en la vida de las personas: a) Impacto personal b) Impacto estructural c) Impacto en la atención médica y social d) Impacto social y laboral A continuación, vamos a continuar hablando de los dominios que quedaron pendientes: el impacto en la atención médica y social y el impacto social y laboral. c) Impacto en la atención médica y social El estigma y la discriminación hacia las personas con problemas de salud mental tiene consecuencias significativas tanto a nivel clínico como en la atención médica. - Recuperación clínica y personal: El estigma se relaciona con un mayor número de episodios de malestar, una duración más prolongada del problema de salud mental, y un aumento de las recaídas y rehospitalizaciones. Dificultando el proceso de recuperación y bienestar de la persona. El autoestigma también posee efectos negativos. Pudiendo afectar a la sintomatología, reduciendo la autoestima y aumentando la desesperanza y el aislamiento social. - A nivel de atención médica: El estigma se relaciona con una baja inversión en salud mental. Se manifiesta en beneficios de seguros más bajos para problemas físicos en comparación con problemas mentales. Los seguros, además, ofrecen tasas de reembolso más bajas para los proveedores de servicios de salud mental, lo que dificulta el acceso a la atención. También, existe una tendencia poner mayor atención en el diagnóstico de salud mental, que en el problema físico expresado por la persona, lo que puede dificultar el acceso de la ayuda adecuada. d) Impacto social y laboral El estigma y la discriminación impactan de forma negativa en la participación activa de una persona en la sociedad y en el acceso a la educación y al empleo. - A nivel social: El estigma no sólo afecta a la persona etiquetada, sino que también afecta a familiares, amigos y cuidadores. Las personas con experiencia vivida a menudo tienden a ocultar su diagnóstico. Las personas una vez revelado su problema de forma pública pueden ser víctimas de actos de abandono, abusos, humillaciones y violencia. Además, es común que informen de la perdida de la pareja y ver reducido el número de amistades. Los jóvenes que padecen problemas de salud mental a menudo se enfrentan a niveles elevados de estigma. La adolescencia es u periodo crítico donde tienen lugar los primeros problemas de salud mental, y puede derivar en un impacto negativo en sus relaciones con familiares y amigos. Esto puede manifestarse en comportamientos discriminatorios en la escuela, deportes y en actividades de participación comunitaria. Además, los jóvenes suelen expresar temor a que sus familiares no les tomen enserio, dificultando de este modo la búsqueda de ayuda y la posibilidad de actuar al inicio del problema de salud mental. - A nivel económico: En los entornos laborales, las personas con problemas de salud mental prefieren no divulgar su problema debido a los efectos negativos de la discriminación. Los problemas para encontrar el empleo o conservarlo debido a empleadores o compañeros de trabajo poco tolerantes pueden afectar a la hora de acceder al mercado laboral. Además, tener un problema de salud mental, significa a menudo no recibir las mismas oportunidades laborales, responsabilidades limitadas, mayor supervisión de las tareas realizadas y ascensos denegados. Por lo tanto, la falta de empleo y los ingresos producidos por el estigma suponen a las personas repercusión a nivel económico y dificultades en la inclusión social/laboral. Esto puede perpetuar un ciclo de pobreza y exclusión, lo que a su vez puede elevar los problemas de salud mental existentes. Conclusión En resumen, el estigma asociado a los problemas de salud mental puede tener un impacto profundo y duradero en la vida de la persona, afectando a nivel emocional, social y económico. El estigma puede manifestarse de múltiples formas y puede influir en cómo una persona se ve a sí misma, cómo es tratada por los demás y cómo accede a las oportunidades y recursos. El estigma puede llevar a una persona a sentirse aislada y excluida socialmente, lo que afecta negativamente a la recuperación y al tratamiento. La autoestima y la autoimagen pueden generar sentimientos de vergüenza, culpa y miedo, dificultando en la búsqueda de ayuda, y retrasando el tratamiento, lo que empeora los resultados de salud. En el ámbito de la atención médica y social, el estigma puede influir en la calidad y el tipo de atención que recibe la persona, generando diagnósticos erróneos, tratamientos inadecuados y falta de apoyos. Además, a nivel laboral y social, el estigma puede afectar a las relaciones de una persona y su capacidad para mantener un empleo, lo que genera dificultades económicas y una disminución de la calidad de vida. Por lo tanto, enfrentar el estigma y promover la salud mental y el bienestar es responsabilidad de todos. Todos formamos parte en la creación de una sociedad más inclusiva y comprensiva, donde las personas con problemas de salud mental sean tratadas con dignidad y respeto. Bibliografía Informe mundial sobre salud mental: transformar la salud mental para todos. Panorama general [World mental health report: transforming mental health for all. Executive summary]. Ginebra: Organización Mundial de la Salud; 2022. Muñoz, M., López, A., González, S., & Ugidos, C. (2020). Guía de buenas prácticas contra el estigma. Thornicroft, G., Sunkel, C., Aliev, A. A., Baker, S., Brohan, E., El Chammay, R., ... & Winkler, P. (2022). The Lancet Commission on ending stigma and discrimination in mental health. The Lancet, 400(10361), 1438-1480. Contenido relacionado El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (1ª parte) El estigma en salud mental La figura del agente de apoyo mutuo en salud mental

martes, 21 mayo 2024 11:49

El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (1ª parte)
08 - 05 - 2024

El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (1ª parte)

ESTIGMA | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El estigma en nuestra sociedad Los problemas de salud mental, al igual que otras condiciones humanas, como pueden ser el género, la raza, la religión o la orientación sexual, pueden conllevar procesos de estigmatización. El estigma en salud mental es señalado por la Organización Mundial de la Salud como uno de los problemas más graves de la sociedad contemporánea. Estando presente en todos los grupos culturales y en todos los países. Además, el estigma, es descrito por muchas personas con experiencia vivida, como peor que la propia sintomatología generada por el problema con salud mental. Siendo una barrera para el propio proceso de rehabilitación y recuperación de la persona. Tipos de estigma El estigma hacia las personas con problemas de salud mental puede producirse en diferentes niveles. Estigma público o social: se produce a nivel interpersonal, y hace referencia al conjunto de reacciones psicológicas y sociales, fruto de los estereotipos, prejuicios y discriminación, por parte de la sociedad hacia alguien percibido como estigmatizado. Estigma estructural: hace referencias al conjunto de leyes, reglas y procedimientos por parte de las instituciones e ideología dominante de la sociedad, que de forma voluntaria o involuntaria, legitiman y mantienen la situación estigmatizante. Autoestigma: se produce a nivel intrapersonal, y hace referencia al proceso desadaptativo que vive la persona estigmatizada. Estas aceptan como parte de su propia persona, las creencias y prejuicios hacia ella y los reproduce en si misma y su colectivo. El impacto del estigma en personas con experiencia vivida El estigma relacionado con los problemas de salud mental puede tener un impacto significativo en la vida de las personas que lo experimentan. A menudo, estas consecuencias se subestiman, pero es importante reconocerlas para abordar de forma adecuada el proceso de estigmatización. A continuación, presentamos 4 dominios en los que el estigma puede afectar a la persona: Impacto personal Impacto estructural Impacto en la atención médica y social Impacto social y laboral A continuación, analizamos en esta primera parte del artículo los dos primeros impactos: a) Impacto personal El proceso de discriminación se encuentra presente en todos los aspectos de la vida. A nivel personal, las personas que experimentan el proceso de estigmatización notifican niveles elevado de autoestigma, mayor desesperanza, peor recuperación y menores niveles de calidad de vida, esto posee consecuencias significativas en: Autoestigma y desesperanza: el autoestigma suele relacionarse de forma positiva con altos niveles de fracaso. La persona puede sentirse atrapada en un ciclo de “por qué intentarlo” debido a la pérdida de confianza. La perdida de confianza puede generar efectos negativos en la calidad de vida, la recuperación, la esperanza, el funcionamiento social y aumento de los niveles de estigma. Además, puede aumentar los niveles de tendencia suicida. Impacto en el funcionamiento social: el autoestigma también afecta al funcionamiento social. Los niveles altos de autoestigma pueden generar reducción del empoderamiento y percepción de no poseer los recursos de afrontamiento suficientes para hacer frente a un problema. Esto puede empeorar la recuperación y peores niveles de adherencia al tratamiento. Reducción de búsqueda de ayuda profesional: el estigma social, causado por el proceso de etiquetado, lleva a las personas a evitar el diagnóstico para evitar la estigmatización. Esto puede provocar la reducción en la búsqueda de ayuda profesional y en el uso de los servicios relacionados con la salud mental. b) Impacto estructural El proceso de discriminación a nivel estructural está intrínsecamente relacionado con las consecuencias del estigma público y estructural que afectan a las personas con experiencia vivida. Ejemplos de cómo se manifiesta: -A nivel judicial: En diferentes regiones del mundo, se han descrito leyes discriminatorias que afectan a las personas con problemas de salud mental. Por ejemplo: en algunos países de África, se establecen barreras para la formulación de propuestas políticas, lo que dificulta su participación activa en la toma de decisiones. Además, en resoluciones judiciales, a veces se acusa de forma injustificada de peligrosidad a la persona, lo que genera consecuencias negativas en la resolución judicial. - A nivel legislativo: En países africanos, existen prohibiciones de matrimonio y de votar en las elecciones para las personas con problemas de salud mental. Estas restricciones, limitan sus derechos fundamentales y legitiman el proceso de estigmatización. Además, la solicitud de beneficios de ayudas sociales a menudo se percibe como u proceso estigmatizante, lo que dificulta aún más el acceso a los recursos de apoyo y ayuda. - Discriminación estructural positiva: Aunque la discriminación suele ser negativa, también existen ejemplos de acciones positivas. Por ejemplo, en diferentes países, se establecen ajustes razonables en le lugar de trabajo para las personas con problemas de salud mental. Además, las empresas en algunos países están obligadas a contratar un porcentaje de personas con discapacidad, lo que promueve la inclusión laboral. Bibliografía Informe mundial sobre salud mental: transformar la salud mental para todos. Panorama general [World mental health report: transforming mental health for all. Executive summary]. Ginebra: Organización Mundial de la Salud; 2022. Muñoz, M., López, A., González, S., & Ugidos, C. (2020). Guía de buenas prácticas contra el estigma. Thornicroft, G., Sunkel, C., Aliev, A. A., Baker, S., Brohan, E., El Chammay, R., ... & Winkler, P. (2022). The Lancet Commission on ending stigma and discrimination in mental health. The Lancet, 400(10361), 1438-1480. Contenido relacionado El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (2ª parte) El estigma en salud mental La figura del agente de apoyo mutuo en salud mental

martes, 21 abril 2026 12:24

El estigma en salud mental
25 - 04 - 2024

El estigma en salud mental

ESTIGMA | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El estigma se define como una marca o atribución que se relaciona con características negativas y genera sensaciones como: evitación, peligrosidad, discriminación, deshumanización y explotación. El estigma puede dar lugar a actitudes y creencias negativas hacia las personas, simplemente por formar parte de un grupo social. En el contexto de la Salud Mental, el estigma está vinculado al diagnóstico y se asocia principalmente con la peligrosidad, la impredecibilidad y la incapacidad. En el ámbito de la Salud Mental, los efectos del estigma pueden persistir incluso después de que los síntomas de la enfermedad hayan remitido, dificultando así el proceso de rehabilitación y recuperación. ¿Cómo puede afectar el estigma a las personas con problemas de salud mental? Entre las creencias más comunes, aparece la idea de creer que las personas con problemas de salud mental son impredecibles. Como consecuencia se producen comportamientos discriminatorios asociados a la evitación, generando entre la población rechazo a establecer contacto y dificultando el proceso de inclusión social. Por lo tanto, el estigma puede afectar a las personas mediante: Exclusión Social y Limitaciones: El estigma puede generar exclusión social y dificultar la participación activa de las personas en la sociedad. Los estereotipos, los prejuicios y las conductas realizadas (a consecuencia de las creencias y emociones negativas), pueden llevar a la evitar establecer contacto con las personas con problemas de salud mental. Además de afectar de forma negativa: a la búsqueda de empleo, a la participación en actividades sociales e interacción con amigos y familiares. Búsqueda de Ayuda: El estigma puede ser un impedimento para pedir o buscar ayuda en los servicios de salud mental. El miedo al rechazo o el juicio a este tipo de servicios puede generar un retraso en la búsqueda de ayuda para el tratamiento, afectando negativamente al proceso de recuperación. Persistencia del estigma: Tal y como se ha comentado anteriormente, los efectos del estigma pueden perdurar después de remitir los síntomas de la enfermedad y pueden ser un impedimento para la inclusión en la sociedad. Profesionales de la salud mental: aunque el nivel de conocimientos respecto a la salud mental entre los profesionales del ámbito sanitario es superior a la población general, los estereotipos como la peligrosidad o impredecibilidad siguen estando presente y puede afectar a la calidad de la atención que prestan. En resumen, el estigma afecta a la percepción que otros tienen y también a la calidad de vida, acceso a los servicios de salud mental, oportunidades de participar en la sociedad y a nivel laboral. El estigma en el ámbito sanitario En relación con los profesionales del ámbito sanitario, un estudio reciente realizó una comparación entre estos y la población general, encontrando niveles elevados de estigma entre los profesionales del ámbito de la salud. Las causas principales del elevado nivel de estigma fueron: las actitudes de peligrosidad y la dificultad de trabajar con personas con trastorno mental grave que, junto con la idea del miedo y la desconfianza, generan conductas de evitación y rechazo al atender a personas con problemas de salud mental. Factores que pueden afectar al estigma entre los profesionales: Falta de educación y conciencia sobre la salud mental sigue siendo un desafío en muchos entornos sanitarios. A pesar de los avances en la comprensión de estos temas, los profesionales pueden no estar completamente informados sobre las causas, síntomas y tratamientos. Esta falta de conocimientos puede servir para preservar el estigma y afectar a la calidad de la atención que ofrecen a las personas con problemas de salud mental. Miedo y falta de comprensión: la emoción del miedo puede generar estereotipos frente a aquello que desconocen o no comprenden. En el caso de los problemas de salud mental, el miedo frente a la síntomas o maneras de actuar pueden generar la percepción de peligrosidad y conductas de evitación. Historia y estigma histórico: A lo largo de la historia, las personas con problemas de salud mental se han visto afectadas por conductas de discriminación y situaciones de marginación. Estos estigmas históricos pueden persistir en la conciencia colectiva y afectar las actitudes actuales. Los Medios de comunicación: la información que aparecen en los medios de comunicación relacionados con los problemas de salud mental suele, por lo general, relacionarse con noticias negativas, acentuando de esta manera la perpetuación de los estereotipos respecto a esta población. Para abordar estos estereotipos, es fundamental continuar con la educación, fomentar la empatía y promover una cultura de respeto y comprensión en el ámbito sanitario. La inclusión de personas con experiencia vivida en la formación y la sensibilización también puede ser un paso importante para reducir el estigma. Bibliografía Corrigan, P.W. y Bink, A.B. (2016). The Stigma of Mental Illness. Encyclopedia of Mental Health, 4, 230-234 Giandinoto, J. A., Stephenson, J., y Edward, K. L. (2018). General hospital health professionals’ attitudes and perceived dangerousness towards patients with comorbid mental and physical health conditions: Systematic review and meta‐analysis. International Journal of Mental Health Nursing, 27(3), 942-955. Muñoz, M., López, A., González, S., y Ugidos, C. (2020). Guía de buenas prácticas contra el estigma.

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