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viernes, 18 noviembre 2022 11:09
Ciencia y humanidad en la intervención
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: trastorno mental grave (tmg) , investigación , gestión del conocimiento , rehabilitación psicosocial
REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Universitat Jaume I. Carlos Rebolleda Gil. Psicólogo del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Aranjuez y referente de investigación de la Línea de Rehabilitación Psicosocial de Hermanas Hospitalarias. Profesor del Máster Universitario en Rehabilitación Psicosocial en Salud Mental Comunitaria de la Universitat Jaume I. Sergio Benabarre Ciria. Psicólogo de Arcadia, Fundación Agustín Serrate. Profesor asociado Universidad de Zaragoza. Introducción La investigación en rehabilitación psicosocial ha de seguir avanzando, dado que el número de recursos que trabajan bajo este paradigma en el territorio español cada vez son más numerosos, encontrando ya un gran número de ellos en cada comunidad autónoma. A pesar de que, sobretodo provenientes desde el ámbito anglosajón, hoy en día se cuenta con una oferta de protocolos de intervención e indicadores amplia y variada, el ejercicio profesional en atención a las demandas sociales es más dinámico que la investigación, lo que se hace evidente en la ausencia de una ontología* y epistemología* común entre modelos de atención, profesionales e instituciones. Atención, conocimiento e investigación Los investigadores suelen partir de un marco ontológico común, aunque carente de dinamismo. El dinamismo profesional lleva a la ontología difusa y polisémica, con significados distintos según el profesional o la intervención, por lo que deja de ser una ontología para convertirse en una sopa de letras al servicio del ingenio y la vanidad de quien mejor la maneja. Todo esto puede llevar a una disparidad del conocimiento entre recursos, los cuales, en teoría, deberían estar capacitados para dar una atención de similar calidad y conocimiento a la persona atendida, la cual es protagonista de su propio proceso, y acompañarla en ello poniendo a su disposición lo que la ciencia ha demostrado empíricamente como lo mejor, es responsabilidad tanto de los profesionales como de las empresas que gestionan estos recursos. Si bien, esta es aún un área en la que, como puede observarse en el día a día, se prima la atención por encima del conocimiento y la investigación, dando la impresión de que lo importante es que ”se hagan cosas con el usuario atendido”, independientemente de “lo que se haga”. En este sentido, no puede negarse que la atención es el pilar fundamental del trabajo en rehabilitación, ámbito en el que no se puede negar que existen un amplio porcentaje de profesionales con enormes ganas de ayudar y buenísimas intenciones, pero también se ha de ser consciente, que el trabajo en rehabilitación psicosocial es algo muy serio que va más allá de las ganas e intenciones, es un trabajo que, realizado con calidad, puede ayudar a personas con enormes barreras o dificultades, a que cambien su vida de forma muy significativa consiguiendo mejor funcionamiento, mejor calidad de vida y, en definitiva, aprender a convivir con su trastorno y las consecuencias que tiene en su vida, consiguiendo un manejo favorable de todo esto. Por lo tanto, además de las ganas, el entusiasmo, las intenciones, etc…que indudablemente son fundamentales en este trabajo, no es menos importante potenciar al máximo el conocimiento y la investigación. Cultura del conocimiento y la investigación En este sentido puede observarse que la cultura que impera en este ámbito es que el profesional pida soluciones, como el que pregunta en qué invertir, qué acciones comprar, si bien, se observa que son pocos los casos en los que este quiera realmente aprender a invertir, ya que todo esto de conocer más o investigar, suena aún a palabras mayores en este ámbito y, en general, “dan mucha pereza”. Al final, la cosa termina en “tú dime lo que tengo que hacer, y si no me lo dices, ya me inventaré algo que mole y que yo crea que pueda funcionar”. Aquellos y aquellas que se lanzan a conocer en mayor profundidad y a investigar lo hacen sin malla de protección, a partir de ideas que surgen en la interacción profesional con otros, reuniones y lecturas. Datos, datos y datos se recogen sin reflexión previa ni posterior. Los datos no ofrecen respuesta sin una persona que los conciba y los interprete. La concepción supone hacer una valoración crítica de la información que hay para dar respuesta a la pregunta de intervención (e.j., ¿esta persona mejora…, funciona mejor con…?) de tal forma que elimine la posibilidad de unos resultados que puedan ser interpretados por múltiples causas. En este punto hay que decidir qué datos recoger y cuáles no, y quizá el principio de Pareto sea un buen heurístico para pensar en qué variables medir, qué indicadores elegir. Esto nos permitirá descartar una falacia argumentativa que habremos oído o incluso aflorará de nuestra mente: “Pero esto también influye y no se ha tenido en cuenta”. Apelando a la ignorancia (“argumento ad ignorantiam”). La falta de conocimiento sobre el impacto de una variable no implica necesariamente que los resultados sean inválidos, salvo que exista evidencia de su relevancia. Así no se va a ninguna parte, salvo a un bucle donde no se puede avanzar. La investigación da respuestas muy breves, no cuenta historias. La difusión construye relatos más precisos, pero menos atrayentes, aunque hablar de las vivencias personales o en primera persona ayuda. La divulgación construye relatos imprecisos pero atractivos y, sobre todo, ajustados a nuestra naturaleza para comprender la realidad mediante cuentos e historias. La interpretación supone hacer una valoración crítica de los resultados en el contexto de otros resultados de la investigación previa, aceptando los errores y finalmente, permitiéndonos una ligera especulación que de dinamismo a los datos para futuras investigaciones. No obstante, sería ampliamente injusto centrar el foco únicamente en los profesionales, ya que las entidades gestoras de los recursos también tienen mucho que ver en que esta sea la cultura preponderante hoy en día. Por supuesto que es fundamental que los recursos completen todas las plazas que tengan asignadas y puedan dar atención a cuantas más personas, mejor… también que se recojan ciertos datos que se consideren “indicadores” para luego hacérselos llegar a las entidades públicas y justificar el trabajo que se hace…pero también es cierto que el trabajo que han de hacer los profesionales en el ámbito de la rehabilitación psicosocial va mucho más allá del de ser “cuidadores” o “animadores”. Como se destaca previamente, es un trabajo especializado para el que los profesionales han de estar muy formados, tener conocimientos más allá de lo que “me cuenten en los dos cursos de formación que he de hacer a lo largo del año”, han de conocer los protocolos de intervención que más eficacia demuestran, tener sólidos conocimientos sobre el análisis funcional y la atención centrada en la persona, saber cuáles son los indicadores y medidas realmente válidas para conocer cómo va evolucionando el usuario atendido en su proceso….A parte del mayor o menor interés de los profesionales en estos aspectos, las entidades gestoras han de facilitar y potenciar un cambio de cultura basado en el conocimiento y en la investigación, mucho más allá de ganancias económicas, plazas ocupadas e “indicadores” para el político de turno. Conclusión Por todo esto y más, es preciso reivindicar una rehabilitación psicosocial que comparta una epistemología y que se comprometa con un lenguaje común, que utilicen los profesionales en su día a día cómo se respetan los protocolos o las dosis de medicación, con unos fundamentos ontológicos comunes donde la persona, su contexto, el dispositivo, los profesionales y el conjunto de agentes tengan un peso adecuado que permita un equilibrio que soporte la intervención psicosocial. La red de recursos que trabajan bajo el paradigma de la rehabilitación psicosocial en España, sobretodo si se compara con la escasez a este nivel que existe en muchos otros países, supone un continente lo suficientemente grande y bien articulado para que este país fuera referencia mundial en cuanto al conocimiento y la investigación en el ámbito….de entidades gestoras y profesionales depende que esto sea así…. *La ontología sería el conjunto de ideas que definen qué es lo que existe y es relevante en la rehabilitación psicosocial en salud mental comunitaria; por ejemplo, qué se considera rehabilitación, qué se entiende por usuario o cuáles son las realidades que se toman en cuenta en la intervención. *La epistemología se refiere a cómo se genera y valida el conocimiento en este ámbito, es decir, cómo aprendemos y qué consideramos conocimiento válido sobre la realidad psicosocial, la intervención y los procesos de recuperación. Contenido relacionado Los procesos subyacentes: La cognición social Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Primera Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Segunda Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Tercera Parte) Un metro no es un metro, ¿y la calidad de vida sí? De la experiencia psicosocial a la realidad psicosocial Un guión para describir cualquier intervención en rehabilitación psicosocial La precisión del metro de mi intervención Los procesos subyacentes: Las funciones neurocognitivas
miércoles, 10 diciembre 2025 08:44
Los procesos subyacentes: Las funciones neurocognitivas
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: trastorno mental grave (tmg) , actividades de la vida diaria , gestión del conocimiento , rehabilitación psicosocial , divulgación , rehabilitación cognitiva , adherencia al tratamiento , autonomía , neurociencias , neuropsicología
REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Carlos Rebolleda Gil. Psicólogo del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Aranjuez y referente de investigación de la Línea de Rehabilitación Psicosocial de Hermanas Hospitalarias. Profesor del Máster Universitario en Rehabilitación Psicosocial en Salud Mental Comunitaria de la Universitat Jaume I. Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Coordinador del Máster Universitario en Investigación en Cerebro y Conducta. Universitat Jaume I. Competencias y habilidades para la autonomía y la calidad de vida Dentro de los objetivos fundamentales de los recursos de rehabilitación psicosocial se encuentra la adquisición de competencias y habilidades que ayuden al usuario a mejorar su funcionamiento cotidiano y, con ello, su nivel de autonomía y su calidad de vida. Para ello, se llevan a cabo diversos entrenamientos en múltiples actividades que dichas personas necesiten llevar a cabo en su vida cotidiana y sean significativas para ellas. No obstante, no son pocas las ocasiones en las que se observan dificultades en las mismas de cara a aprender o poner en practica estos aprendizajes en su día a día. Factores neurocognitivos en la adquisición de competencias Las variables que pueden interferir en la adquisición de estas competencias pueden ser de muy diversa índole como, por ejemplo, la autoestima, la ansiedad, la falta de oportunidades reales para luego poner en práctica lo aprendido, aparte de otras muy comunes como apatía, anhedonia, abulia, anergia, etc…esto hace que, si no se contemplan todas ellas y no se lleva a cabo un análisis funcional, sea realmente muy difícil saber las causas que están afectando. Si bien, dentro de las variables a considerar, es importante tener en cuenta una realidad ampliamente demostrada en infinidad de investigaciones, y no es otra que un nada desdeñable porcentaje de personas que se atienden en estos recursos presentan problemas en su funcionamiento neurocognitivo que, además de interferir en su capacidad de aprendizaje, también influyen, y en ocasiones de forma significativa, en su funcionamiento cotidiano. Dichos estudios demuestran que la velocidad de procesamiento, la atención, la memoria, el aprendizaje, la memoria de trabajo y las funciones ejecutivas, entre otras, pueden estar afectadas de algún modo en el caso de estas personas. La casuística de estas problemáticas a nivel neurocognitivo es variada y multicausal, pero también se sabe que los trastornos que de forma habitual presentan las personas que se atienden en los recursos de rehabilitación, de forma muy frecuente traen consigo una afectación en estas funciones. Atención, memoria y funciones ejecutivas: su impacto en la rehabilitación psicosocial Los problemas neurocognitivos siempre son informados por las personas como «tengo un problema de memoria». Teniendo esto en cuenta, lo que habitualmente se identifican como problemas casi exclusivos de memoria («!!!Es que luego no lo recuerda!!!») o de aprendizaje («!!!lLlevamos mucho tiempo trabajándolo, pero no lo aprende!!!»), pueden deberse a la afectación de otras áreas que no son únicamente estas. Dentro de la atención, existen diversos subtipos. El modelo de Sohlberg and Mateer nos describen un modelo jerárquico, de aplicación clínica para el ámbito de la rehabilitación psicosocial – aunque parte del daño cerebral -, donde la atención se clasifica en dominios atencionales desde un procesamiento más básico a otro más complejo durante la realización de una actividad, tal que: focalizada, para responder de forma discreta; sostenida, para responder de forma mantenida durante la actividad; selectiva, para responder a lo relevante; alternante, para responder cambiando según las demandas de la actividad; y dividida, para responder en varias tareas a la vez. Los mayores problemas a este nivel se dan en la selectiva, aquella que nos permite centrarnos en una tarea o estimulo, inhibiendo cualquier tipo de distracción tanto externa como interna. Es evidente que no podemos recordar aquello a lo que no hemos atendido, lo que nos lleva a que muchos de estos problemas que identificamos como «de memoria», pero quizás tengan su origen real en la atención. También, cabe considerar la función denominada memoria de trabajo, la cual se encuentra a caballo entre la memoria y las denominadas funciones ejecutivas, permitiéndonos mantener presente y manipular la información necesaria para llevar a cabo una tarea en concreto, lo que supone no solo el uso de la memoria, sino también el hecho de trabajar con la información extraída de la misma, o que le estamos dando a la persona en ese momento. El ejemplo más típico es hacer un cálculo “de cabeza”, que requiere mantener los números que vayamos a sumar, restar… y hacer el cálculo con ellos. Esta función también podría estar afectada y ser la razón por la que a la persona en cuestión le cuesta tanto «acordarse» o «aprender». Otra cuestión relevante es que no todas las personas respondemos o aprendemos a la misma velocidad, en esto, la función denominada velocidad de procesamiento, la cual hace referencia al número de operaciones mentales que nuestro cerebro es capaz de hacer en un espacio de tiempo determinado, también es clave, ya que puede haber personas que necesiten significativamente más tiempo que otras para respondernos o aprender algo. Por su parte, las funciones ejecutivas implican cualquier actividad mental que suponga conjugar dos procesos mentales. Por ejemplo, la memoria de trabajo es ejecutiva porque supone mantener y manipular información, como hemos descrito antes. Las funciones ejecutivas se han clasificado siguiendo distintos criterios. Desde el modelo de Sohlberg y Mateer, las funciones ejecutivas son los procesos mentales implicados en iniciar, planificar, secuenciar, organizar y dirigir una acción o conjunto de acciones. Teniendo en cuenta sus características, la alteración de dichas funciones también pueden interferir de forma significativa en la puesta en práctica y ejecución de los aprendizajes llevados a cabo por la persona: reduciendo su adherencia o respuesta al tratamiento; reduciendo la generalización en su funcionalidad cotidiana; reduciendo los niveles de integración; o, como otro ejemplo, dificultando la reinserción laboral. Conclusión Por todo esto, es importante valorar el desempeño en estas áreas, de cara a poder ver si hay problemáticas a este nivel que puedan estar interfiriendo en la capacidad de aprendizaje y en su funcionamiento cotidiano, ya que, junto con otras variables relevantes, podremos hacer un análisis más certero acerca de cuáles son las causas reales de las dificultades observadas a este nivel. Por suerte, a día de hoy se cuentan con baterías especializadas destinadas a la valoración de las mismas, así como, con programas y modelos de intervención que han probado sobradamente su eficacia para la estimulación, compensación y rehabilitación de las mismas. Contenido relacionado Los procesos subyacentes: La cognición social Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Primera Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Segunda Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Tercera Parte) Un metro no es un metro, ¿y la calidad de vida sí? De la experiencia psicosocial a la realidad psicosocial Un guión para describir cualquier intervención en rehabilitación psicosocial La precisión del metro de mi intervención
jueves, 27 noviembre 2025 09:36
Los procesos subyacentes: La cognición social
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: inclusión social , rehabilitación psicosocial , divulgación , conducta , rehabilitación cognitiva
REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Coordinador del Máster Universitario en Investigación en Cerebro y Conducta. Universitat Jaume I. Carlos Rebolleda Gil. Psicólogo del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Aranjuez y referente de investigación de la Línea de Rehabilitación Psicosocial de Hermanas Hospitalarias. Profesor del Máster Universitario en Rehabilitación Psicosocial en Salud Mental Comunitaria de la Universitat Jaume I. Introducción Dentro de las personas que de forma habitual se atiende en los recursos de rehabilitación psicosocial, es frecuente encontrar que una de las dificultades que presentan es la relativa a la interacción social, algo que, en ocasiones, las conduce al aislamiento y a la soledad. A su vez, una de las intervenciones que se muestra más necesaria y ha demostrado más efectividad en los diferentes meta-análisis efectuados hasta la fecha, es el entrenamiento en habilidades sociales. El entrenamiento en habilidades sociales Aunque hay diversas metodologías y fórmulas para trabajar las habilidades sociales, generalmente se llevan a cabo a nivel grupal, y se abordan aspectos relacionados con la asertividad, el inicio y mantenimiento de conversaciones, la gestión de situaciones sociales que pueden catalogarse como complicadas o potencialmente conflictivas, la reducción de la ansiedad social por medio de la exposición, la mejora del autoconcepto, etc… todas técnicas destinadas a que la persona que participe en el programa adquiera habilidades, las ponga en práctica y, por medio de la experiencia, pueda percibirse cada vez más competente y capaz en este área tan relevante para el ser humano. Esto, a su vez, puede propiciar una reducción del aislamiento y ayudar a la persona a construir una red de apoyo. Es muy habitual que dentro de los programas que se ofrecen desde los dispositivos de rehabilitación psicosocial, se propongan diversas intervenciones y actividades que tengan por objetivo el entrenamiento en habilidades sociales y la subsiguiente generalización de estas competencias al entorno de la persona. Si bien, también es relativamente frecuente que, tras el riguroso trabajo, los profesionales hagan valoraciones del tipo «la verdad es que esta persona, por lo que hemos visto en los programas, cuenta con las habilidades necesarias para relacionarse con sus compañeros o las personas de su entorno, pero luego no lo hace, no generaliza, y sigue sin relacionarse con nadie e igual de aislado».….es cierto que en esta situación tan frecuente pueden encontrase infinidad de variables que influyen o median para que el resultado sea este…..por ejemplo, el autoconcepto, el estigma internalizado, la ansiedad social, la falta de oportunidades reales o la sintomatología propia del trastorno, entre muchas otras, pueden tener que ver. Pero hay otra variable que conviene no perder de vista en estos casos, y no es otra que la denominada «cognición social». La cognición social: una brújula en las interacciones sociales Por hacer una definición sencilla y accesible de este complejo constructo, podríamos decir que la «cognición social» es esa brújula que nos guía en las situaciones sociales y que, de estar afectada o alterada, en muchas ocasiones lleva a la persona a perderse durante las mismas. Aparte de la importancia de emplear un estilo de comunicación asertivo y conocer fórmulas para iniciar conversaciones o gestionar situaciones comprometedoras o complicadas, en las interacciones sociales también hay otros muchos componentes que, quizás, no sean tan evidentes, pero que influyen de forma importante. Por ejemplo, la capacidad para reconocer y gestionar nuestras propias emociones o intuir de una forma más o menos certera que puede estar sintiendo a este nivel la persona que hay enfrente, constructo al que se denomina «procesamiento emocional», también es un aspecto clave en las situaciones sociales. Pero junto a este, también hay otros como, por ejemplo, la «teoría de la mente», que es la capacidad de intuir lo que la otra persona puede estar pensando en una determinada situación, la «percepción/conocimiento social» que tiene que ver con el conocimiento que tenemos sobre lo que es adecuado y habitual en una situación social, o el denominado «estilo atribucional», que es la capacidad para hacer una adecuada valoración de los eventos positivos o negativos que ocurren en nuestra vida. Imaginemos, por tanto, una persona que conoce y maneja de forma más o menos adecuada todas aquellas estrategias comunicacionales que, en teoría, le habrían de permitir desenvolverse en las situaciones sociales, pero que, sin embargo, tiene dificultades para identificar y gestionar las emociones propias, intuir lo que los otros pueden estar pensando o sintiendo, saber que es lo adecuado o habitual en una determinada situación social, o tiende a atribuir de forma incorrecta los eventos que le suceden…., en este caso, encontramos a una persona bien entrenada para la interacción social, pero perdida durante las mismas, lo que quizás suponga que siga evitándolas y aislándose. Los estudios demuestran de una forma clara e inequívoca, que un importante porcentaje de personas con trastornos del espectro de la psicosis, trastorno bipolar y trastornos de personalidad, entre otros, presentan problemas en cognición social y en sus componentes. No obstante, a día de hoy existen diferentes pruebas traducidas y validadas en población española que sirven para valorar estos constructos, así como, programas específicos destinados a que las personas con dificultades a este respecto, puedan trabajar y mejorar estas capacidades tan importantes para el correcto funcionamiento social. Contenido relacionado Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Primera Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Segunda Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Tercera Parte) Un metro no es un metro, ¿y la calidad de vida sí? De la experiencia psicosocial a la realidad psicosocial Un guión para describir cualquier intervención en rehabilitación psicosocial La precisión del metro de mi intervención
jueves, 02 octubre 2025 14:49
¿Funciona la terapia Avatar? Lo que dice la ciencia hasta ahora (2ª Parte)
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: acompañamiento terapéutico , empoderamiento , adherencia al tratamiento , herramienta terapéutica , tecnología digital
TECNOLOGÍA DIGITAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga e investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción La semana pasada nos metimos de lleno en cómo funciona la terapia Avatar: a partir de una figura virtual que representa la voz que la persona escucha, se crea un espacio para dialogar con ella a través de la pantalla. Sesión a sesión, esa interacción irá cambiando. Con la guía del terapeuta, la persona aprende a posicionarse diferente. Progresivamente, empezará a realizar cambios hasta transformar el vínculo con la voz... Pero claro, una cosa es que el enfoque suene interesante, incluso esperanzador… y otra muy distinta es que funcione. ¿Qué nos dice la ciencia sobre su eficacia? ¿Hacia dónde avanza este tratamiento? Si te quedas a leer un poco más, podrás descubrirlo. Primeros indicios de la eficacia Los primeros indicios sobre la eficacia de la terapia Avatar llegaron hace más de una década de la mano de sus creadores. El equipo de Julian Leff realizó el primer estudio piloto demostrando que sí: era posible crear un espacio terapéutico donde las personas pueden dialogar con una versión digital de sus voces1. Más tarde, compararon esta terapia con una terapia de apoyo demostrando que la terapia Avatar podía conseguir una reducción en la intensidad de esas voces tras tres meses de tratamiento 2. A pesar de estos resultados iniciales prometedores3, la comunidad científica pedía más evidencia. Sí, la terapia nos propone algo diferente: un avatar que encarna la voz, junto con un trabajo profundo sobre el vínculo que tenemos con ella.Todo esto suena genial, pero aún faltaban estudios con más participantes y, sobre todo, realizados por grupos independientes de los creadores. Por suerte, este llamado a una mayor rigurosidad no tardó en recibir respuesta. Un estudio reciente publicado en Nature Medicine puso datos mucho más sólidos sobre la mesa: con un grupo de 345 personas, se vio que los efectos de la terapia Avatar podían mantenerse en el tiempo… ¡incluso un año después del tratamiento! Además, no solo se logró reducir la intensidad de las voces, sino también la frecuencia con la que aparecían4. Con la llegada de nuevas evidencias, la terapia Avatar empieza a consolidarse como una herramienta eficaz en el tratamiento de las voces, dejando atrás el terreno experimental. Del avatar al entorno inmersivo: ¿hacia dónde va esta terapia? La terapia Avatar abrió un camino innovador, pero ¿qué viene después? La respuesta apunta hacia entornos más inmersivos y adaptados a situaciones sociales más complejas. Recordemos que, en la versión original de esta terapia, la persona interactúa con una figura en 2D a través de una pantalla de ordenador. Inspirados en este modelo, distintos grupos de investigación están tratando de ir un paso más allá, la pregunta que se han hecho es la siguiente: ¿Cómo sería vivir esa interacción con las voces dentro de un entorno virtual en 3D? Existen varios estudios que han apostado por estos enfoques inmersivos. En ellos, la persona se pone unas gafas de realidad virtual y entra de lleno en la escena. Los estudios que utilizan este enfoque consiguen buenos resultados en la reducción de la intensidad y frecuencia de las voces, pero aún queda mucho trabajo por delante. Especialmente, los investigadores necesitan entender de qué manera influye algo tan delicado como la «sensación de presencia», es decir, la sensación de estar realmente ahí, en medio de ese encuentro 5. ¿Vale la pena aumentar la inmersión? ¿O puede ser contraproducente? En esta línea, un ejemplo que está dando que hablar es Challenge-VRT. Se trata de una terapia inmersiva que se está probando en Dinamarca con personas que escuchan voces y son resistentes al tratamiento habitual. Los investigadores han conseguido resultados muy positivos reduciendo la sintomatología. Ahora bien, no todo fue redondo... También se dieron algunos casos aislados de empeoramiento. Por este motivo, urgen más investigaciones: el reto será garantizar que estas experiencias no lleguen a ser demasiado abrumadoras para quienes las viven 6. Hasta ahora, todo lo que hemos visto con realidad virtual se ha centrado en ese cara a cara entre la persona y su voz. Pero en el día a día la experiencia suele ser más compleja, porque esas voces pueden aparecer durante la interacción con otras personas. Con esa idea en mente, el equipo que creó la terapia Avatar está dando un paso más y trabaja en una nueva versión: Avatar-VR-Social7. Se trata de una propuesta en realidad virtual que busca ayudar a las personas a manejar la relación con sus voces en contextos sociales. Todavía está en fase de prueba, pero la idea es empezar a evaluarla en personas que atraviesan las primeras fases de la psicosis. ¿Podrá este nuevo giro puede marcar la diferencia? Como veis, en poco tiempo, la terapia Avatar ha abierto nuevos horizontes en el tratamiento de las voces, inspirando distintas líneas de investigación. Con nuevos estudios que incorporan la realidad virtual y el contexto social, las posibilidades se amplían cada vez más. Aunque aún queda mucho por afinar, algo empieza a estar claro: estas tecnologías nos permiten explorar nuevas formas de intervenir sobre una de las experiencias humanas más complejas. Bibliografía 1 Leff, J., Williams, G., Huckvale, M., Arbuthnot, M., & Leff, A. P. (2013). Avatar therapy for persecutory auditory hallucinations: What is it and how does it work? Psychosis, 6 (2), 166-176. 2 Craig, T. K., Rus-Calafell, M., Ward, T., Leff, J. P., Huckvale, M., Howarth, E., Emsley, R., & Garety, P. A. (2017). AVATAR therapy for auditory verbal hallucinations in people with psychosis: a single-blind, randomised controlled trial. The Lancet Psychiatry, 5 (1), 31-40 3 Aali, G., Kariotis, T., & Shokraneh, F. (2020). Avatar Therapy for people with schizophrenia or related disorders. Cochrane Library, 2020(5) 4 Garety, P. A., Edwards, C. J., Jafari, H., Emsley, R., Huckvale, M., Rus-Calafell, M., Fornells-Ambrojo, M., Gumley, A., Haddock, G., Bucci, S., McLeod, H. J., McDonnell, J., Clancy, M., Fitzsimmons, M., Ball, H., Montague, A., Xanidis, N., Hardy, A., Craig, T. K. J., & Ward, T. (2024). Digital AVATAR therapy for distressing voices in psychosis: the phase 2/3 AVATAR2 trial. Nature Medicine 5 Smith, L. C., Mateos, A. C., Due, A. S., Bergström, J., Nordentoft, M., Clemmensen, L., & Glenthøj, L. B. (2024). Immersive virtual reality in the treatment of auditory hallucinations: A PRISMA scoping review. Psychiatry Research, 334, 115834 6 Smith, L. C., Mariegaard, L., Vernal, D. L., Christensen, A. G., Albert, N., Thomas, N., Hjorthøj, C., Glenthøj, L. B., & Nordentoft, M. (2022). The CHALLENGE trial: the effects of a virtual reality-assisted exposure therapy for persistent auditory hallucinations versus supportive counselling in people with psychosis: study protocol for a randomised clinical trial. Trials, 23(1) 7 Rus-Calafell, M., Luker, M., Marzinzik, M., Nguyen, P., Schneider, S., Teismann, T., Ehrbar, N., Tas, E., Zhang, X. C., Edwards, C., Huckvale, M., Craig, T. K. J., Garety, P., & Ward, T. (2025). AVATAR Virtual Reality Social therapy (AVATAR_VRSocial) for distressing voices and their interference in social everyday life in early psychosis: protocol of a single-blind parallel group randomised controlled feasibility study. BMJ Open, 15(4), e098004
viernes, 12 diciembre 2025 09:45
Terapia Avatar: tecnología para transformar el vínculo con las voces (1ª parte)
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: investigación , acompañamiento terapéutico , adherencia al tratamiento , herramienta terapéutica , apoyo , tecnología digital
TECNOLOGÍA DIGITAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción La terapia Avatar surge de la mano del psiquiatra Julian Leff, inspirada en el trabajo de Dirk Corstens. Probablemente, su nombre te recuerde a aquella conocida película de ciencia ficción dirigida por James Cameron… pero si te quedas a leer un poco más, descubrirás como, detrás de esta intervención de nombre futurista, encontramos un enfoque increíblemente humano. Todo empieza con una entrevista en profundidad para entender cómo es esa voz que la persona escucha, su aspecto, su timbre o los comentarios que suele hacer. Todos estos detalles serán de ayuda para entender qué lugar ocupa en la vida de la persona, ¿de quién viene realmente esta voz? Con esta información, se creará una figura 2D que represente fielmente el ente que la persona escucha. El terapeuta será quien maneje este avatar. Para ello, utilizará un software que permite distorsionar su voz en tiempo real para que encaje con la voz que suele escuchar el paciente. El reto del profesional será fusionarse con el avatar, hablar y reaccionar como lo haría realmente la voz, y así, darle vida. Llegados a este punto, estarás pensando: ¿Pero todo esto… tiene algún sentido? Las terapias cognitivo-conductuales aplicadas a la psicosis ya habían demostrado que no solo importa lo que dicen las voces, sino cómo la persona interpreta esta experiencia. Más adelante, surgió un nuevo enfoque: las terapias relacionales. Este grupo de terapias, donde se enmarca la terapia Avatar, dieron un paso más allá entendiendo las voces como figuras sociales, con las que la persona establece un vínculo interpersonal. Exacto, igual que con un amigo, una pareja o tu jefe… La importancia no siempre está en lo que se dice, sino en la actitud que adoptamos frente a los demás. Por este motivo, la terapia Avatar pone el foco en la manera en que el paciente se posiciona frente a esas voces ¿Se somete? ¿Responde? ¿Consigue recuperar el control? Así es el proceso, paso a paso Al principio, las sesiones se centrarán en reproducir lo que la persona vive cada día. El avatar, manejado por el terapeuta, repite frases reales, a veces duras o incluso amenazantes. Terapeuta y paciente comienzan a explorar lo que hay detrás de esa voz: entender esas experiencias dolorosas, trabajar el miedo, el rechazo o la culpa. A medida que avanzan las sesiones, el enfoque irá cambiando. La persona comenzará a responder a esas frases con calma y seguridad, sin dejarse arrastrar. Poco a poco, el avatar también cambia: ya no le agrede, sino que empieza a reconocer la fuerza y el valor de la persona. Al comienzo de este artículo, la idea de una persona hablando con un avatar virtual probablemente te ha sonado extraña. Pero como puedes ver, esta tecnología se enmarca en las terapias relacionales, que ponen el foco en algo tan humano como el vínculo con los demás. El avatar permite darle cuerpo y voz a lo que antes era invisible para el paciente. Pero son las habilidades del terapeuta, junto con su conocimiento de cada paciente, las que hacen que la interacción con el avatar sea realista y terapéutica. Tras un proceso de seis sesiones, llega la última fase del tratamiento. En este punto, la persona y la voz establecen un nuevo acuerdo de convivencia; a veces, incluso, deciden que ya no se necesitan. Para una explicación detallada sobre la terapia Avatar, puede consultarse el capítulo de Rus-Calafell et al. (2019) en Tratamientos psicológicos para la psicosis (Fonseca Pedrero, Ed.). Continuará...
martes, 19 agosto 2025 09:37
Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (IV)
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: intervención comunitaria , investigación , salud comunitaria , rehabilitación psicosocial , divulgación
REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Universitat Jaume I. Sergio Benabarre Ciria. Psicólogo de Arcadia, Fundación Agustín Serrate. Profesor asociado Universidad de Zaragoza. Introducción A continuación, se transcribe una conversación entre un profesional de la rehabilitación psicosocial y un académico. Lo hemos dado en llamar «Diálogos entre Frente y Retaguardia» en un intento en trasladar y comprender la importancia del «dato» y sus dimensiones en el ámbito de la rehabilitación psicosocial, particularmente en el ámbito de la salud mental comunitaria. Nuestro ánimo es despertar el debate entre quienes tienen inquietudes dentro de este campo de trabajo partiendo de todas las fuentes y experiencias con las que nos hemos cruzado profesionalmente. No nos responsabilizamos de lo que hemos escrito más allá de 48 horas, ya que podemos haber aprendido algo nuevo. Diálogo Frente: La investigación es muy útil, y la sociedad la valora así. La ciencia es tan útil que en cierta ocasión un grupo de investigadores se fueron a estudiar cómo se comunicaban unos pájaros en el Amazonas, y al volver mostraron sus hallazgos, por lo que mucha gente creyó que aquellos pájaros del Amazonas se comunicaban gracias a los investigadores. Creo que es momento de dar la vuelta a la tortilla. La investigación está «inflacionada». Esa inflación viene desde la física, donde una teoría juega con unos márgenes de precisión que no se aplican a las ciencias sociales. En segundo lugar, el modelo biomédico se vende muy bien, desde la genética a la farmacología. Aquí entra la biología y la química y de ahí en adelante hasta llegar a lo psicosocial. Los resultados del modelo biomédico ya entran en conflicto con la intervención clínica, convirtiéndose en un producto, más que en una realidad. Sólo hay que recordar las promesas de la genética de los años 60 y 70, hasta nuestros días. Obviamente la genética ha hecho grandes contribuciones al desarrollo científico, pero el impacto psicosocial todavía depende del cómo lo evaluemos. En la farmacología sólo hay que preguntarse por la contribución de los modelos preclínicos al tratamiento de trastornos mentales graves y explorar un poco la propia literatura científica. El nivel psicosocial ya es una metáfora. Los modelos psicosociales, con pretensiones de ser como las teorías de la física, no se pueden aplicar porque la realidad no se ajusta a ellos cuando parten de la académica. Todos son incompletos. Todos son un intento de explicar la realidad en el que fracasan porque al pasar por el filtro de la investigación están sobre ajustados. Y hay que tener en cuenta que el sobreajuste se puede estimar numéricamente. Este sobreajuste ocurre cuando el modelo comienza a explicar el ruido y las idiosincrasias de la muestra desde la que se desarrolla, a costa de su generalización a otras muestras de intervención. ¿Cómo debería contribuir el profesional de la rehabilitación psicosocial a la investigación? Retaguardia: El profesional de la rehabilitación psicosocial puede contribuir en una investigación útil para la misma transmitiendo sus observaciones. La forma en que se pueden transmitir es traduciéndolas en preguntas, hipótesis, intervenciones, procedimientos, indicadores y su evidencia y experiencia previa en términos asequibles para la investigación. Eso supone que el profesional tiene que conocer los procesos de la ciencia en cierta medida. Ya puedes ser tú un experto en rehabilitación o recuperación en un foro en el que se hable inglés si tú no sabes inglés para hacerte entender. Si quieres participar en el foro, tendrás que aprender el idioma o buscarte un traductor. Curiosamente, el futuro de la intervención psicosocial se decide en foros internacionales que dictan de arriba a abajo las políticas psicosociales. Estas políticas psicosociales se fundamentan en investigación científica, pero se convierten en tecnocracia que pueden ahogar a los profesionales de la rehabilitación. El profesional de la rehabilitación debe aprender a hablar el lenguaje internacional de la investigación, para poder influir de abajo a arriba y de arriba a abajo, de la práctica profesional a las políticas sociales, y de la práctica profesional a la investigación. Esta capacidad es la que permitirá que los y las profesionales de la rehabilitación psicosocial, los usuarios y usuarias, encuentren soluciones a los problemas con los que se encuentran para ofrecer la asistencia solicitada. Frente: Lo que puede decir un profesional que se dedica a la rehabilitación psicosocial es que está cansado de lo hegemónico en este campo y en otros, por cierto. Se nos pide que se mida, se nos pide indicadores, se nos pide objetividad. El problema es que los PIR o Planes Individuales de Rehabilitación (o como los llamó un compañero de la rehabilitación, Planes Imposibles de Realizar), los análisis funcionales donde se obliga a evaluar hasta los ritmos circadianos de los pacientes, las intervenciones (no todas funcionan) ... son una quimera en un mundo tan dinámico como en el que vivimos. ¿Hacia dónde nos podemos dirigir? Ahora mismo, lo que sí podemos objetivar es el hartazgo de un colectivo no desdeñable en el ámbito de la rehabilitación y la psiquiatría y terapia. Este hartazgo ha ido a más debido a las constantes vulneraciones de los derechos humanos de las personas aquejadas de un trastorno mental. Estamos hablando de contenciones, tratamientos involuntarios, incapacidades para «proteger» a la persona, ingresos en contra de la voluntad de la persona… Me refiero a que se debe dejar un modelo basado en el fármaco y comenzar a tener en cuenta a las personas o, como a mí me gusta llamarlos, clientes. Hay que invertir realmente en rehabilitación y su investigación, ahora mismo, la mayor parte de la inversión se va en gasto farmacológico, ya sea para investigar o para tratamientos. Creemos que, se debe evaluar los efectos en el bienestar psicológico de las personas aquejadas de un trastorno mental, de un espacio seguro, los beneficios de un vínculo afectivo que no dañe. La pregunta es, ¿cómo se puede investigar eso con el modelo actual y para que no parezcan intuiciones o impresiones? Retaguardia: Primer problema. Comenzamos por considerar como objetivado lo que no está. Si la queja y la crítica son deporte nacional, «el hartazgo de un colectivo no desdeñable en el ámbito de la rehabilitación y la psiquiatría y terapia» es un claro ejemplo de por qué no avanzamos. En primer lugar, la estimación de «colectivo no desdeñable» no está operacionalizada, se transmite y percibe como una opinión y no como un hecho. Por otro lado, la identificación de las categorías «rehabilitación», «psiquiatría» y «terapia», creo que es parcial y poco precisa. Y seguimos por mal camino. Hacemos una atribución causal entre «lo hegemónico», que es causa de «las constantes vulneraciones de los derechos humanos de las personas aquejadas de un trastorno mental». Además, estas constantes vulneraciones son causa del incremento del hartazgo. Ciertamente, el bienestar psicológico de las personas aquejadas de un trastorno mental parece un objetivo claro de investigación que se identifica en el ámbito de la rehabilitación y recuperación psicosocial. En respuesta a tu pregunta, la forma de evitar que el modelo actual genere investigación, más allá de intuiciones e impresiones, requiere de dos pasos. Uno, y no por ello el primero, la traducción de las observaciones del profesional de la rehabilitación al método científico. Por ejemplo, si quiero ver como una intervención favorece la recuperación, tendré que definir qué es recuperación. Si la recuperación está centrada en la persona para ayudarle a tener una vida satisfactoria, no podré definir la recuperación a partir de objetivos clínicos dictados por los profesionales. En consecuencia, el PIR no vendrá dictado por el clínico, sino por la persona afectada, al contrario de si estuviéramos hablando de rehabilitación. En resumen, los objetivos de la investigación vendrán evidenciados por la colaboración de los usuarios de los dispositivos, y para ello existen muchas metodologías, como las fenomenológicas. El siguiente paso es la traducción de los resultados científicos a la práctica profesional. No me puedo quejar de que los resultados de la investigación no son aplicables a la persona que estoy viendo en mi dispositivo. Sin embargo, leo un libro de divulgación sobre «neurodivergencia» y me pongo a comentar el tema a modo de plegaria en todos los foros profesionales en donde me encuentro. El profesional podrá leer investigación y a partir de ahí tendrá ideas para compartir con sus compañeros con un espíritu crítico. La traducción no puede ser literal en ningún caso, ni de la práctica asistencial a la ciencia, ni viceversa. El lenguaje utiliza palabras, es discreto, en consecuencia, impreciso y limitado. Dos personas no significan la misma experiencia, aunque estén diciendo las mismas palabras. Pensemos en un elefante rosa, ¿tu imaginación evoca un elefante igual que el mío? 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